Se equivoca Sra. Reyes, se equivoca totalmente intentando desprestigiarme personalmente contando su versión de un hecho que desfigura en su propio beneficio. Creo que no es prudente por su parte mezclar las cuestiones familiares con la política, la política es una actividad muy dura, complicada y a veces sucia que se debe interpretar estrictamente en su ámbito.
Usted, con su escrito, está intentando que yo responda airadamente y lo único que va a conseguir es que caballerosamente le pida disculpas si Ud. y su familia se sintió ofendida por mi comportamiento que ha malinterpretado, ni fue como Ud. asegura, ni por mi parte hubo intención alguna de agraviarles. A pesar de ello, le ruego me disculpe.
Que su esposo hace demagogia políticamente es algo que a mí me lo parece, se lo digo aquí y ahora y es mi opinión. No le tengo absolutamente gana de nada, y lo único que le pido es respeto hacia opiniones contrarias. Un artículo crítico con su labor opositora, como el que he publicado recientemente en mi columna, no debe dar lugar a que deliberadamente Ud. enrarezca el ambiente mezclando churras con merinas.
La conclusión final que saco de este episodio y de sus formas y estilo Sra. Reyes, es que no habrá más `intercambio de opiniones´ con uds. que no sean un educado, “buenos días o buenas noches” el día en que el azar nos haga coincidir. Hay veces en que es mejor retirarse que arriesgarse, porque hay lugares donde no se debe estar y personas con quien uno no se debe mezclar.
Buenas tardes, Sra. Reyes.
Luis Bravo |