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La Quinta Columna Aquellos maravillosos tiempos | | José Manuel Galán. 12.07.12 | | Todo comenzó un 1 de Enero de 2.002, cuando los primeros 12 países de la Unión Europea se repartieron ese delicioso pastel llamado Euro. Esa noche, en plena celebración de nochevieja, muchas personas se dirigieron a los cajeros automáticos de toda España para que les dispensaran los tan preciados billetes de euro. Una gran cantidad de ellos lograron tan preciado botín. Otros no tuvieron tanta suerte y tuvieron que esperar unos días hasta que empezó a aflorar la movilidad de la moneda única. | Fue es semanas posteriores cuando empecé a ser consciente del cambio que esto suponía para todos los españoles. Cuando me dirigí a desayunar después de una mañana dura, de esa que te “quema” con solo escuchar la voz de tu compañero, pude observar que en el bar de siempre, con las mismas mesas de siempre, los camareros de siempre y Paco haciendo los bocadillos a la plancha como siempre, nos había hecho una bonita lista de precios a nosotros, los clientes de siempre: “café y pitufo a elegir……. 2,00 euros”. Si un día antes del euro el café me costaba 90 pesetas y un pitufito 150 pesetas, el total sería de 240 pesetas que pasados a euros son 1,45 €. Con el puto euro (perdón…) nos habían subido de un día para otro cerca de 100 pesetas, o lo que es lo mismo 60 céntimos de euro. El Gobierno no mentía: “no iba a permitir el redondeo”. Y la verdad es que cumplió con lo que decía. Al día siguiente el desayuno me siguió costando 2,00 euros, pero y lo bien que te sentías creyéndote un nuevo rico y siendo europeo. Esa sensación de satisfacción, amigo mío, no te la quitaba nadie. Ni un comerciante avaricioso. La culpa de todo este devenir trágico no hay que echársela a los políticos que, pobrecitos de ellos, no saben dar con la tecla para tenernos a todos contentos. La culpa la tenemos nosotros por ser borregos, pero con estudios, que conste. Que somos las personas mejor preparadas en décadas desde el fin de la segunda guerra mundial. De todas las crisis se aprende algo, y de esta, nuestros hijos van a saber apreciar el valor del Euro, la falsedad de los políticos, la cicatería de un gran número de empresarios (si lees este artículo y no te identificas como el empresario anteriormente nombrado, enhorabuena. También existe el empresario honrado y ese eres tú), la lucha obrera (no, no es un juego de la psp3) que no sirve de nada y de menos sus dirigentes. No me cabe la menor duda que sí aprenderán muchas más cosas que nosotros “los sabelotodos”. |
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