Sí, este título sólo muestra un deseo “imaginario”, ya que nunca se podrá hacer realidad. Hoy, quiero escribir sobre el grave problema de la inmigración. Es algo que cuando salen en las pantanas televisivas, sobre todo a las horas punta, cuando estamos comiendo, nosotros, en este caso el pueblo español, nos creemos que se está hablando de otro planeta, quizás de Plutón, al que ahora “los expertos y científicos”, no quieren considerarlo como tal. |
Son miles las personas que llegan en la actualidad, sobre todo a las costas de Canarias, jugándose la vida, buscando lo que nunca han tenido, y que aquí en nuestra siempre querida ESPAÑA, tampoco podrán encontrar. Además las autoridades españolas, lo están permitiendo y se están viendo desbordados con ello. Supongo que de los muchos cayucos que llegan a diario, ninguno va a la residencia veraniega en Canarias, donde está este año nuestro presidente, Sr. Rodríguez Zapatero.
Es un drama diario, ya no por lo que han debido de pasar los que han llegado, muchos también han muerto en el intento, sino por lo que se van a encontrar. Y, ahora, seguimos con el “suma y sigue”, ¿dónde los van a colocar?, o mejor dicho ¿donde los van a “abandonar” nuestras autoridades en la península? La mayoría tienen una orden de expulsión, pero nunca más saldrán de España.
Yo me pregunto, ¿qué pasará con estas personas? ¿Vienen a España para trabajar? Y nosotros, los del país, ¿qué postura tenemos que demostrar ante estos acontecimientos que sin duda nuestros dirigentes no saben solucionar? ¿Qué futuro les estamos dejando a nuestros hijos? Tengo dos hijos de 13 y 7 años y quiero que vivan y por qué no, que compartan con otras personas de color, de ideologías políticas y religiosas diferentes o de otras culturas, pero no me gustaría nunca verlos luchar por un derecho que nuestra constitución española defiende, el derecho a la vida, a la educación, a la vivienda, al trabajo y tantas otras cosas.
No quiero parecer anti-humana, sé que son personas que han tenido que abandonar sus países de origen por muchas circunstancias, pero, repito, necesitamos que nuestras autoridades se muestren más firmes y busquen soluciones acertadas y no pongan en peligro la integridad del pueblo español, del hoy y del mañana. Si tienen que venir, que vengan, pero con todos sus papeles y permisos oportunos, que lleven, tengan y hagan una vida digna, y el resto, los que no se puedan quedar que sean repatriados a la mayor brevedad. Necesitamos mantener y fortalecer un mundo mejor para nuestros hijos.
Sé bien que este artículo va a provocar malestares, sobre todo de conciencia, pero lo escribo y lo asumo, con el ánimo de profundizar en lo más hondo de nuestro ser. Sin duda yo lo he escrito pero es la “preocupación” de muchos.
Atentamente, DOLORES GARCÍA LÓPEZ |