|
Copago y cocrisis | | Jose Maria Barrionuevo Gil. 09.06.12 | | Un amigo, que tiene una tienda y taller de cuadros y marcos, nos dijo que un cliente le había llevado dos cuadritos originales, pintados a plumilla, para que se los vendiera al precio que fuera, porque necesitaba el dinero. La Baronesa Thyssen ha puesto en venta un valioso cuadro: “La esclusa”, y no para soltar agua, sino para recoger pasta, porque necesita liquidez. En todas las ciudades se engalanan los parabrisas de los coches y se acicalan los buzones con panfletos de letras doradas que nos dicen: “COMPRO ORO”. Las entidades bancarias comunican en sus tablones, con unos bandidos bandos, las fechas de las subastas de joyas. Hasta “los libros están empeñados en el Monte de Piedad”, como muy clarito lo cantan las tunas de esta coEspaña. | Ahora nos damos cuenta de que el cante es otro: algunos bancos no han sabido desempeñar bien su papel (moneda y trabajo, timbre y campana-Rato) y de cómo se empeñan en que les demos dinero, porque están empeñados. Ahora quieren que el pueblo se constituya (pues cambiemos la Constitución) en un nuevo Moisés, que vuelva a golpear la peña para que brote el agua de la liquidez. El pueblo, la peña, ya se está hartando de tanta aridez, incluida la dureza de algunos rostros de políticos y banqueros, que nos han traído una crisis que ni habíamos solicitado ni ellos habían prometido. Así, se decide que la crisis la tenemos que pagar los españolitos de a pie, o sea, los que no tenemos coches oficiales ni aviones ni yates. Para nosotros la crisis es entera. Como no estamos conformes, pensamos que no tenemos que participar en la cocrisis, porque con lo que ya nos salpica la crisis de por sí, tenemos las cuentas más que saldadas. Los bancos que han quebrado, que hagan como todos: vendan, subasten, empeñen y no nos engañen por mediación de sus políticos. Cuando tengan solvencia, entonces resuelvan sus compromisos, sus finiquitos millonarios, porque ahora, si no hay es que no hay. Además, no tienen que cambiar a un presidente; que siga trabajando hasta que aprenda y, si está en prácticas, que no cobre. Lo del copago tiene más gracia (maldita la gracia, claro). Estamos asistiendo a una movida ministerial, de políticos que viajan todos los días (“se mueven más que los precios”, como dice Chiquito); que no se están quietos (parece que tienen azogue, por lo de la especulación también), y que no nos dejan ni de respirar. Pensamos que si tuvieran que pagarse tanto viajecito de su bolsillo, cogerían más el teléfono y menos el avión. Pero los pobres no tienen un copago que llevarse a la cartera (todo es de boquilla) Vivimos en la era de la comunicación; pues eso: que se comuniquen. Ya nos han leído la cartilla: el copago, además de una contribución al servicio, es para evitar abusos. Por eso mismo que todos los políticos tengan copago en sus desplazamientos, en sus comidas, en sus dormidas; no nos gusta que los padres de la Patría se sientan discriminados. ¿Cuántos trabajadores, sanitarios, docentes... hacen a diario una jartá de kilómetros, sin dietas ni nada que se les parezca, y que se lo sacan de su propio sueldo? Todos estos trabajadores, además dedican, con sus desplazamientos, tiempo de su ocio o de su cultura a la realización de su trabajo asalariado, por el que contribuyen a la Hacienda Pública mediante el IRPF. Todos estos trabajadores gastan de su sueldo para combustible, que sabemos que está bien cargadito de impuestos o se pagan de su bolsillo el autobús, el tren o el metro. Aunque metro aquí significa “madre”, hablando de medidas que los políticos tomen otras medidas y no nos midan con su vara de medir. Esto no es copago; esto, además, es pago total. Como no queremos hacer más larga esta letanía, sencillamente decimos que ya estamos pagando con creces la cocrisis, a la que no nos comprometimos ni con la que tenemos ningún tipo de contrato. Por tanto, y por tantos, los españolitos de a pie ni queremos copago ni cocrisis. Josemª. Maestro de Primer Ciclo de Primaria
|
|
| | <-Volver |
|
|