 Se ha hablado mucho, aquí y en otros medios locales, de un artículo publicado en este medio sobre el coste real de los plenos, lo que le supone a las arcas municipales, o sea, a los ciudadanos, la organización de dicho encuentro de representantes municipales. El coste en sí asciende a 23000€ por pleno, cifra que no ha sido negada ni discutida con argumentos por nadie, bueno, discutida si pero como decía antes sin dato alguno. Para mí y supongo que para muchos, el haber conocido esa cifra supondrá que atenderemos con más interés si cabe, cómo se utilizan esos plenos y qué mociones se llevan a él, ya que representa una importante partida y un esfuerzo económico que hacen los ciudadanos a través de los presupuestos municipales. |
Lo que más me ha sorprendido han sido las reacciones en contra que dicho artículo ha tenido, que en cierta medida supone un simple acto de transparencia para conocimiento ciudadano, y entre esas reacciones contrarias me sorprende aun más que las más acaloradas provengan de los adalides de la transparencia , ERES-ELECTORES-EQUO (cuántas siglas), partido surgido, dicen ellos, de los movimientos sociales y vecinales, lo cual me sorprende que dichos movimientos sociales y vecinales no estén por la labor de esa transparencia participativa que tanto predican, lo nunca visto.
El argumento esgrimido no puede ser más peregrino: “esto solo hace desprestigiar o desacreditar las instituciones públicas”, como si no lo hubieran conseguido ya ellos solitos. La evidencia de las cifras ha hecho que partidos arraigados como PP, PSOE e IU no hayan entrado en polémica por lo obvio, aceptando incluso como un hecho de transparencia el que los ciudadanos conozcan hasta el más mínimo detalle el funcionamiento municipal y los costes que ello conlleva. Si a alguien o algún partido político esta publicación ha molestado, es evidente que es porque les preocupa ser fiscalizados por los que a impuestos les crujen, y estarán más atentos a las ocurrencias en forma de mociones que se presenten al plenario. Así que sus señorías deberán a partir de ahora tomarse más en serio el lugar donde se toman las decisiones y pensar, y repensar, la envergadura o la relevancia de las mociones presentadas, para que vayan directamente a solucionar los verdaderos problemas de los ciudadanos a los que representan, en vez de hacer campañas de imagen o convertirlo en lugar de confrontación política. Este país está necesitado de personas honestas, que estén verdaderamente involucradas con los problemas de la sociedad, la de su ciudad. Las campañas de marketing e imagen unipersonales deben quedar fuera de la representación ciudadana y de la política, aceptarlo significaría dar pie a ese populismo que nada bueno hace allí donde aterriza. Rafa Calasanz |