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El “mejor sistema financiero del mundo” se va a pique | | Rafa Calasanz. 24.05.12 | |  El entrecomillado del título, no sé si se acordarán, fue la frase más usada por los responsables políticos españoles cuando la caída de Leman Brothers y el comienzo de la tan cacareada crisis financiera mundial. En la mayoría de países desarrollados cogieron el toro por los cuernos, quebraron bancos y nacionalizaron los que necesitaban fondos públicos para subsistir. Mientras, en España, nos enorgullecíamos de lo fuerte que era nuestro sistema, un sistema que estaba garantizado porque nuestra BE exigió a los bancos no se qué provisiones sobre préstamos concedidos. Pero se les olvidó un pequeño detalle, que todo gestor de una economía doméstica hubiera tenido en cuenta, que no es otro que mantener el valor del ladrillo, proveniente de impagos de promotoras, al mismo precio que en la época del boom, se venda o no se pueda vender o que la oferta supere a la demanda. Se perdió un tiempo precioso con el objetivo de darles a la banca un balón de oxígeno que a su vez se le negó a la ciudadanía. | Se permitió a los bancos que mantuvieran en sus balances esos activos súper tóxicos durante los años de crisis para mantener superficialmente su valor en bolsa, y por ende los beneficios de sus accionistas. Mientras, con la excusa de abrir el crédito, se procedió a la mayor inyección de dinero público de la historia de España a aquellos bancos “súper saneados” que lo necesitaran. Pero éstos se dedicaron con esos fondos, porque nadie regulaba (Banco de España), a comprar deuda del estado a un interés mayor al que ese mismo estado se los prestó. Surrealista. El crédito por supuesto siguió cerrado a familias y empresas, contribuyendo con ello al retroceso económico. Se le dio una vía a los bancos para generar ingresos a costa de quien se lo prestó,- que en cierta medida es su actividad, dar préstamos- y éstos se olvidaron de sus sobrevalorados activos – ladrillo- a la espera de tiempos mejores. Por todo ello estamos asistiendo al segundo estallido de la burbuja inmobiliaria. La primera se produjo por el cierre del grifo crediticio y la sobreoferta, y la actual por el apalancamiento de los inmuebles, puro y duro intento de especulación o mantenimiento ficticio de precios, que les ha salido rana y lo pagaremos todos. Al disparatado déficit público español, provocado por ese enjambre de reinos de taifas que han gastado de manera faraónica cual nuevos ricos, se le ha unido la pésima gestión de la multitud de cajas regionales manejadas al antojo de esos virreyes de turno. Estos han sido los principales actores que han llevado a un país al borde del rescate y al desprestigio. Todos esos responsables de llevar a la quiebra a todo el sistema financiero público, que en su día fue un ejemplo de apoyo a la economía social, están aún en puestos relevantes o han sido reasignados a puestos de responsabilidad en otras administraciones, sin haber rendido cuentas por sus desastrosas y negligentes gestiones que han llevado a la desaparición de la mayoría de cajas. La historia nos ha demostrado que este país se empecina en cometer los mismos errores, a ver si aprendemos de una vez por todas y conseguimos evitar el hacernos el harakiri acostumbrado. Hemos asistido, y padecido, durante esta crisis a la inacción de gobernantes sin nivel o, lo que es aún peor, cómplices de una banca que ha llevado a este país a la mayor crisis económica conocida en democracia. Rafa Calasanz |
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