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Una historia de amor muy urgente: La tragedia de Dunia. “Ahora nos toca a nosotros ser Dios para Dunia, Carlos y Chelo, solo un gesto para solucionar un gran problema” | | Pilar Quero. 24.05.12 | | Posiblemente algunos al leer el título piensen encontrar en las siguientes líneas, besos, caricias y pasión, y así es, eso es lo que van a encontrar, pero no de hombre a mujer, sino de padres a hijos. Les voy a contar una historia basada en hechos reales, algo que aunque nos parece de película podría pasarle a su vecina. Les voy a hablar de un amor, que traspasa lo humano y se pone a la altura de lo divino, el amor de una pareja por una criatura. La pequeña Dunia tiene una enfermedad de por vida, está condenada desde su nacimiento. Dunia vino al mundo en el año 2002 acompañada por un terrible cúmulo de desdichas, nació con una enfermedad llamada epidermólisis bullosa distrófica recesiva, además de un síndrome de abstinencia y rotavirus en las heces, esto es muy científico, lo voy a explicar como yo he entendido, tiene todo el cuerpo como si fueran quemaduras, está vendada de arriba a abajo, se le llena el cuerpo de ampollas, y han de pinchárselas. Su padre murió al poco tiempo, y en el mundo de su madre no había sitio para la dulce Dunia. La familia no podía asumir esta responsabilidad, de esta manera es la ex mujer de su padre la que se hace cargo de ella, pero tenía dos hijos más, y trabajaba todo el día, Chelo entró en la casa para ayudarla con Dunia, y ahí, en ese momento surgió la historia de amor más hermosa que jamás escuché, o ví. | Chelo la llevaba durante toda la semana a su casa, hasta que la pequeña Dunia rogaba quedarse en casa con Chelo y Carlos, los niños pequeños tienen un sexto sentido que detecta el amor, el cariño, y en esta ocasión con más motivo, Dunia quería ser hija de Chelo y Carlos, vivir en un hogar construido por y para ella. Chelo ya no la podría apartar de su pensamiento, noche y día soñaba con la pequeña Dunia y la cruz, que tan pequeña cargaba sobre su espalda, así, una mañana armada de valor y de caridad decidió adoptarla, aún sabiendo la gran carga que esto supondría, pero esta mujer, demostrando lo que es y debería ser la calidad humana, la solidaridad cristiana, el amor del ser humano al prójimo, siguió adelante con sus planes. Se llevaron la niña a casa, allí la colmaron de cariño, de paz, de todos los besos y caricias que la vida le habría negado de no ser por ellos. Después de haberle dicho los doctores que la pequeña no podría andar, que no sobreviría mucho tiempo, la pasión de sus padre fue sus pies, sus manos, y sus ánimos; la pequeña, milagrosamente comenzó a andar, y hoy es una niña de unos nueve años, con una gran fe en Dios, y en Jesús. Dunia tiene una enfermedad, pero sus ganas de vivir superan el desafío al que se enfrenta, este duelo cara a cara con la muerte, está ganando este pulso con amor, porque solo el amor del ser humano puede sanar heridas tan tormentosas, su mirada pura y agradecida manifiesta la incertidumbre de una criatura que se cuestiona ¿por qué a mi, Señor, por qué? Y lo hace sin perder su creencia. Y yo me pregunto, cuántos invocamos a nuestro Creador, con problemas sin importancia, como criaturas indignadas, y esta niña junto a sus padres nos dan la mayor lección de humildad, de corage, y de alegría de vivir, porque eso dice su madre “soy feliz mientras esté viva, no quiero nada más, es duro, pero solo pido que siga siéndolo, porque eso significará que mi niña está conmigo” ¿Dónde quiero llegar con esta historia? Quiero ensalzar la figura humana de esta pareja, que voluntariamente, altruista y filantrópicamente han construido un hogar para la pequeña Dunia. Pero no todo es felicidad, “como todas las historias de amor, al menos las más bellas” también esta tiene su claroscuro. Carlos perdió su empleo y Chelo debía trabajar el doble pues Dunia cada vez requería de más ayuda, atención y cuidados. La economía empezaba a flojear y además en un contexto social de crisis, paro y desesperación. Esta historia es real, urgente y precisa de medidas, necesitan asesoramiento para conseguir los fármacos, no piden nada más que eso, EL BIENESTAR DE DUNIA y poder asegurar su porvenir. Este cuento tiene un final abierto, ¿qué quiere decir esto? Que podemos escribir el final que queramos, no yo como autora, ustedes como lectores, estas personas existen, son vecinos de nuestro pueblo, y Carlos necesita un trabajo, sabe hacer de todo, es pintor, fontanero, electricista, albañil, tiene todos los carnet de conducir, tiene las capacitaciones para trasporte de todo tipo de cargas. Y lo más importante es la envergadura de su sentido de civismo y responsabilidad. Si alguien tiene un trabajo, pues a pesar de haberles ofrecido ayuda económica, ellos lo único que quieren es trabajo, para poder sacar adelante a Dunia. Estas personas,en el campo ya de la excelencia humana, necesitan ahora de nuestra mano, no es tan difícil, y creo que lo merecen, pues ninguno de nosotros seríamos capaces ni de soñar con llevar a cabo esta hazaña. Son héroes de un tiempo que carece de estos valores. Quiero felicitarlos por demostrarnos que el amor de Dios se manifiesta a través de las personas, que su fe y la llama de su esperanza sigue viva y alumbrando el camino de la encantadora Dunia. Si tienen algún trabajo, pueden asesorarlos para que reclamen una prestación para Dunia, por favor, les ruego encarecidamente se pongan en contacto en el número 630 26 41 03. Pilar Quero Brines
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