En el año 2004 inicié la construcción de la casa y a mediados de 2005 fui a vivir allí. Durante la construcción, y a pesar de que en las escrituras de compraventa de la parcela se hablaba de que disponía de todos los servicios básicos, y que sería recepcionada en ése mismo año, tuve que ejecutar la obra sin energía eléctrica, debido a desentendimientos entre Promotora, Ayuntamiento, Compañía Eléctrica, etc. Para poder dar cada paso durante la construcción, era necesario pagar religiosamente todas las tasas, permisos, IBI, y una gran cantidad de conceptos que ya ni recuerdo, por cierto, nada de baratos. Fueron muchas las visitas al Ayuntamiento y otros organismos, todos ellos efectuaban sus gestiones con un ritmo desesperantemente lento, eso sí, todos con un denominador común; siempre pagando por adelantado. La verdad es que, en esos momentos, piensas que es un dinero bien gastado, porque de alguna manera, dicho dinero revertirá posteriormente en servicios y calidad de vida…. Al empezar a vivir allí, me di cuenta de que no había farolas (solo el báculo) ya que, en un principio, las luminarias compradas por la Promotora, estaban acopiadas en algún almacén del Ayuntamiento, supuestamente estaba previsto colocarlas antes que se dieran las primeras licencias de ocupación. Dos años, repito, dos años, estuvimos todos los vecinos sin iluminación nocturna en la calle; aquello era un lugar apartado y tenebroso por las noches. Como era de esperar en tal situación, comenzaron los robos, y prácticamente la mitad de las viviendas fueron asaltadas, algunas incluso con las familias dentro. Convocamos reuniones vecinales, incluso nos organizamos, dándonos los teléfonos y determinando acciones y procedimientos de actuación, en caso de detectar un robo. Desafortunadamente, aquello que pensamos que podría ocurrir pasó, y una noche entraron dentro de la parcela de un vecino, y éste (que tenia mal dormir) inició el procedimiento que habíamos previsto; me llamaron y acudí como otros vecinos, ni que decir tiene que lo primero fue avisar a la policía. Al parecer, los asaltantes se percataron y huyeron del lugar antes de que llegáramos, eso sí, no sin antes meterse en la casa de al lado. La Policía tardó en llegar 50 minutos, bueno mejor dicho, la Guardia Civil, pues según nos dijeron posteriormente, solamente había una patrulla de guardia para todo el Término Municipal por las noches, y cuando los ladrones actuaban, lo hacían a la vez en diferentes puntos del Municipio, sabedores de que sólo existía una patrulla nocturna en dicha época, ¡¡Que sensación de inseguridad!! A día de hoy, dichas labores las ejecuta la Policía Municipal, aunque he de comentar que no dejo de sorprenderme cada vez que los veo por mi calle, dado que no puedo calcular si han sido dos, tres o cuatro (no más) en estos años, (seguro que no por culpa de ellos). Hasta entonces desconocía lo que significaban los conceptos de: recepción de urbanización, avales, y una serie de terminología que para mí era algo nuevo, pero que, al parecer, era la excusa para no dar servicios básicos durante años. Se organizaron diversas reuniones de vecinos que eran seguidas por otras en el Ayuntamiento, a la primera de ellas recuerdo que fui en representación de los vecinos, estaba alguien de la Promotora y parte de los representantes de Urbanismo, incluso el Alcalde. Qué bonita reunión… que buenas intenciones, que maravilla, así da gusto con gente tan competente, tan implicada… me volví a casa y dormí tranquilo aquella noche, en mi calle oscura y acechada por los malhechores, “tranquilo, (me decía a mi mismo) todo se solucionara,” (pobre infeliz me digo ahora) A lo largo de este tiempo, alguna vez he conocido a vecinos de otras urbanizaciones, y te hablan de sus propios periplos, y vas descubriendo cosas que no te dejan de sorprender, situaciones insólitas. Al principio, nuestra calle no la limpiaban nunca, repito nunca, ni las papeleras, ni nada, la excusa era sencillamente que la maquina barredora se podía romper porque había alguna casa en obras. Hace apenas tres años empezaron a pasar, eso sí, de manera intermitente e irracional, no existe (por lo que los vecinos apreciamos) ningún tipo de cuadrante, son visitas al azar y en algunos casos motivadas por las quejas vecinales. Pueden venir dos veces en un corto periodo (sobre todo antes de las elecciones) y luego no vuelven a pasar en tres o cuatro meses. Ni que decir tiene que el “Parque“ (por llamarle de alguna manera) que discurre por esta Urbanización, está absolutamente abandonado, con los árboles muriendo, de hecho, no queda ni un tercio de los que se plantaron inicialmente, las fuentes nunca han entrado en funcionamiento y las papeleras rebosan, por ello, el público tira las basuras al suelo “sin otra opción”. He de reconocer que yo hace tiempo, perdí toda esperanza, incluso los nuevos vecinos de las urbanizaciones que se fueron construyendo en la misma zona, con nombres tan bonitos e idílicos como: el Mirador de Alhaurín o Campanario de Retamar, se toparon de bruces con la triste realidad y convocaron reuniones vecinales, y siguieron el proceso con el Ayuntamiento que describí anteriormente y que viví en mis propias carnes, supongo que lo hicieron con la misma esperanza que yo… Recuerdo que, en uno de estos años, llegué a ver alguna Comitiva Municipal (Alcalde incluido) paseando por la Urbanización y por el Parque del Arroyo Bienquerido; se derrochaba imaginación, que bonito iba a quedar todo… Yo por aquel entonces ya empezaba a ser escéptico, incluso algunos vecinos me decían: esta vez sí, a esta va la vencida, hasta el propio Alcalde… no seas pesimista hombre! … Ahora cuando me los encuentro al cabo de los años les digo: ”Bien venido Mr. Marshall, que buena película, que buenos actores…” y se parten de risa… Para que se me comprenda la siguiente reflexión, y aclarando que va a hacer siete años que resido en Alhaurín, (y ya voy para los cincuenta años de edad), he de indicar que he vivido en otras localidades anteriormente, alguna de Andalucía, otras de distintas comunidades de España y alguna vez en otros países… pues bien, aunque resulte irónico, cuando las cosas se hacen bien, en la mayoría de las ocasiones no se les da importancia y pasan desapercibidas. Algo que me llamó poderosamente la atención fue cuando un día me sorprendí haciendo la siguiente reflexión: yo nunca me había fijado en la limpieza de las calles, ni en los señores que la ejecutaban, ni en los jardineros, ni me había parado a pensar quien cambiaba las bombillas de las farolas de aquellas ciudades, las cosas eran como tenían que ser… tu pagabas religiosamente tus impuestos y los servicios estaban ahí, las cosas funcionaban, ni siquiera te parabas a pensarlo, es un trabajo que pasa desapercibido, todo está bien ¿acaso puede ser de otra manera?. Pues sí, al parecer y en este Municipio, por lo menos en Retamar II, desgraciadamente no es así; y el colmo es, cuando en innumerables ocasiones, se me ha dicho por parte de los Servicios Operativos de Alhaurin y algún que otro responsable, que los vecinos debemos llamar, quejarnos, denunciar para que se hagan las cosas,… ¡Que triste! …por favor cámbienme la bombilla, por favor limpien mi calle, por favor patrullen mi zona, por favor cuiden el parque, por favor hay ratas…. eso sí: pague, no deje de pagar ! eso no tiene nada que ver ! … Por lo que sé, no soy el único vecino que piensa así, pero no veo a corto o medio plazo ninguna solución, y la paciencia se agota, quizás me equivoqué… no estoy dispuesto a vivir en guerra con “mediocres del tres al cuarto”, no vine a este bonito pueblo a discutir con nadie, no quiero vivir entre basura en un lugar degradado. Si esto no funciona, (a mi pesar, porque también he conocido a bellas gentes), acabare por irme de aquí. No tengo ningún signo político, las cosas funcionan simplemente cuando las personas, los colectivos y las instituciones funcionan, están preparadas y son honestas. La vida es corta para pasarla discutiendo y malgastando energía. Gracias, a todo aquel que haya llegado hasta aquí.
Gomez Alonso, Pedro Jesús |