
¿Cuántas veces han oído esta frase?: <
>...
No creo que el hecho de que algo ocurra sin haberlo previsto, sea cosa del azar, la suerte o la coincidencia; todo lo contrario. Pienso que esos hechos “aparentemente casuales”, tienen una estrecha e íntima relación con el destino, y él es el causante de que se produzcan.
Que la mano del creador está detrás de todos ellos ––ajustando una secuencia de la vida cotidiana con la siguiente; como quien hace coincidir las piezas de un puzzle––.
Quizás el hecho de pensar que no es la mano del hombre, la que hace que ciertos acontecimientos de nuestra existencia se produzcan sin haberlos preparado, o sin causa aparente, nos hace dudar de que una fuerza poderosa los programe, y nos conduzca involuntariamente hacia caminos que por propia voluntad nunca recorreríamos y que actúan en nuestro beneficio.