Una persona conocedora de los entresijos conflictivos de este país, que cuando opina de algo es porque de ello sabe, absteniéndose de hablar de oídas o de seguidismo sectario y ciego. Hoy me voy a centrar, como he dicho antes, en esa persona que ha decidido ser el candidato por Málaga de un partido, UPyD, como herramienta necesaria que se acerca a sus ideas, que no ideologías, para acceder al Parlamento Andaluz.
Cualquiera que conozca a Manolo se dará cuenta, en un primer acercamiento, que es una persona transparente, que no esconde nada. Simpático, afable, llano y buen amigo. Por supuesto con algo de rebeldía, sino no se metería en estos berenjenales. Y lo que más me sorprende es su sinceridad. No tiene esa tendencia de algunos, que se dedican a la política, de intentar dar una imagen de lo que no son. Él es como es. No necesita de la política para vivir. No sé cómo será, o como resultará, su trabajo como diputado en el parlamento si obtiene la confianza de los malagueños. Lo que sí puedo asegurar es que su sinceridad y su dedicación irán encaminados a que el futuro de todos nosotros y de nuestros hijos sea mejor. Muy diferente de lo que hemos conocido hasta ahora, que sólo, y exclusivamente, se han empeñado en asegurar el futuro de sus allegados o partidarios, cual empresa familiar pero con los dineros de todos. Así que, hagan lo que hagan, voten lo que voten, que sepan que en Manuel Guzmán tienen una opción sincera, y alhaurina, de lo que debe ser un representante de los ciudadanos por encima de toda sigla política.
Rafa Calasanz
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