La Asamblea Mundial de ciudades y Autoridades Locales que tuvo lugar en Estambul en 1996 (en el encuentro internacional de Habitat II, ONU) incluyó en su declaración final la recomendación de la aplicación de los presupuestos participativos, calificando el proceso así denominado como “buena práctica de gestión urbana”. Incluso el informe del PNUD sobre Desarrollo Humano del año 2002 está dedicado expresamente a valorar la democracia, haciendo una mención especial a las experiencias de los presupuestos participativos y a la necesidad de democratizar las relaciones entre gobernados y gobernantes, como procedimientos básicos encaminados a mejorar el desarrollo humano en su más amplio sentido.
Si nos preguntamos por qué ahora hablamos de los presupuestos participativos, vemos que la población en términos generales no cuestiona la democracia, más bien al contrario; sin embargo, cierto es que la ciudadanía experimenta un proceso de desafección hacia la política. Es decir, no se cuestiona la democracia, pero cada vez se hace menos uso de los canales formales que nuestras democracias ponen a disposición de la población. La interrogación sobre la democracia en el ámbito local se enfatiza por ser lo local más cercano al ciudadano. En lo local es manifiesta esa desconexión entre los poderes públicos y la ciudadanía, entre los canales formales de participación y la ciudadanía en general. El Ayuntamiento es visto por la mayoría de los vecinos y vecinas como un cuerpo ajeno a la vida cotidiana de la ciudadanía, de la misma manera, aunque en menor grado, de las instituciones estatales o autonómicas. Frecuentemente se desconoce cómo funciona por dentro un Ayuntamiento, qué puede hacer o qué no pude hacer; es decir, se desconoce el complejo entramado de competencias que delimita sus marcos de actuación y se desconoce también la compleja normativa técnica que se sigue en la elaboración de los presupuestos y en la elaboración de proyectos, por ejemplo, de inversiones.
No sólo se desconoce la organización y el funcionamiento de la casa pública, sus límites y sus condicionamientos, sino que además se mantiene con ella un tipo de relaciones que podríamos calificar como impersonales. En España son pocos los municipios que han puesto en marcha un proceso similar (Puente Genil y Córdoba en la provincia de Córdoba, Cabezas de San Juan en Sevilla y Rubí en la provincia de Barcelona), pero en cambio son muchos los que ya hablan acerca de los presupuestos participativos a nivel municipal, incluida la FEMP (Federación Española de Municipios). Naturalmente, este sistema admite grados diversos de realización y contempla la posibilidad de una implantación gradual.
Por ello una forma de conseguir esta integración ciudadana es la creación de los mecanismos de forma que parte del Presupuesto Municipal sea decidido directamente por los vecinos. En municipios como Córdoba este sistema está tan desarrollado incluso que han participado para en la iniciativa para este año y de manera pionera 4.500 niños y jóvenes realizando propuestas para los Presupuestos.-
Por tanto en el próximo Pleno se va a proponer al Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre que se desarrolle esta iniciativa de Presupuestos Participativos siguiendo la metodología aprobada por la Federeración Española de Municipios y Provincias. Aunque como siempre nos tememos el Equipo de Gobierno del PP rechazará esta propuesta, pues la calidad democrática que ofrece y de participación ciudadana es nula. Pues hasta el momento todas las propuestas realizadas por Izquierda Unida han sido rechazadas, tal como la creación del Consejo de Participación Ciudadana, el Consejo de Bienestar Social o el de Medio Ambiente.-
Mercedes Avila. Licenciada en Filología Clásica. Concejala de IU en el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre. T: 629229540.-
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