Estimado Francisco Miguel: He leído con atención la carta que me has remito a través de este medio digital tan querido en Alhaurín de la Torre y que sigo diariamente desde su fundación. Sabes, y el director de este diario lo puede corroborar, que es la primera vez que escribo para responder a un artículo. Y lo hago desde el corazón, sin tecnicismos ni frases hechas. Nos conocemos desde 1989, cuando bajo tu batuta, un grupo de jóvenes colaborábamos con ilusión en crear una revista: El Pregonero de Alhaurín de la Torre. Te podría responder de otra manera, por teléfono o en persona, como más me gusta, pero utilizo el mismo conducto que has empleado. Y todo porque lo que dices en tu carta no se ajusta a la realidad. No puedes hablar de lo que yo dije o dejé de decir en base a unos apuntes de alguien o por una escueta nota de prensa, ya que no estabas presente. |
Hubiera bastado una llamada de teléfono pidiéndome una explicación. Me tachas de no ser un historiador honesto y sabes de verdad que eso no es así. Te cuento una cosa que no se la he dicho a nadie: llevo muchos años ayudando y colaborando con historiadores locales y de fuera de nuestro pueblo en la realización de sus trabajos, bien facilitando documentación, bien promoviendo la publicación de esos trabajos. Muchos me dicen, incluidos mis superiores, que por qué no publico yo algunos trabajos, ya que dispongo de bastante información. No lo he hecho para que nadie me pueda decir que me he aprovechado de mi situación laboral como técnico de Cultura. Y me tachas de no ser honesto. No me lo tomo a mal porque entiendo que te has equivocado, has tenido un mal día o alguien te ha predispuesto contra mí. Un fallo lo puede tener cualquiera, pero no he sido yo el que lo ha tenido en esta ocasión.
Comencé mi conferencia diciendo que la misma se basaba en dos trabajos: en el que hice para el primer aniversario de diariolatorre.com y el que dicté en 1989, en el Centro Cultural, con motivo de la presentación en sociedad de “El Pregonero”. Y más adelante, durante el transcurso de la conferencia dije: Respecto a las publicaciones relacionadas con la Concejalía de Cultura y Juventud, hay que destacar como la más importante, por su continuidad en el tiempo, a El Pregonero (aquí se inserta imagen 41), editada por el Taller de Prensa Vicente Aleixandre”. Vio la luz el 4 de febrero de 1989 (aquí se inserta imagen 42) y estuvo apadrinada por Julián Sesmero Ruiz y Salvador Benítez Herrera. Estuvo nueve meses en la calle y desapareció al retirar el Ayuntamiento la ayuda que prestaba. Aquí hice un inciso, a modo de anécdota, de cómo un concejal de entonces, ya retirado de la vida política, me dijo que cómo el Ayuntamiento iba a seguir sufragando una publicación que encima le criticaba. Esa es la verdad, no hay otra. Amigo Francisco Miguel, cómo vez, no he silenciado, ni omitido, ni nada que se le parezca, al “Pregonero de Alhaurín de la Torre. Hablé de casi sesenta publicaciones en poco más de sesenta minutos. Es más: por si te queda alguna duda de que tu persona no haya salido a la luz en la conferencia, también hablé de las publicaciones netamente culturales, como el Taller Poético (aquí se inserta imagen 52), que surge en 1989 en el seno del Taller Poético Municipal, coordinada por Francisco Miguel López, y cómo origen de la futura publicación El Torreón. Cómo ves, no se omite nada. Aunque para ser justo una cosa sí: para que nadie pudiese achacarme que he hablado de las publicaciones de mi cofradía de Los Moraos y no de la de los Verdes, ya que no me dio tiempo recopilar estas últimas, dejé las primeras en el tintero. Termino: me duele, dado el tiempo que nos conocemos y la cordialidad que siempre ha existido entre nosotros, que no hayas contrastado las acusaciones que viertes hacia mí. No obstante, espero darte la mano con una sonrisa sincera cuando nos veamos. Un saludo.
Alhaurín de la Torre, a 24 de enero de 2012. Manuel López Mestanza |