Corruptos reconocidos nos son presentados como ciudadanos ejemplares ante los medios de comunicación, políticos y empresarios de renombre pringados hasta las cejas, ponen contra las cuerdas al juez que decidió investigarlos. Las escuchas de la trama Gürtel se harán a puerta cerrada; al juez se le juzga, se le sienta en el banquillo para su escarnio, y escarmiento o advertencia, a otro que se atreva. Desde luego es una vergüenza y un ridículo de proporciones grandiosas ver la cara de Ricardo Costa mirando inexistentes pajaritos en el techo de la sala, mientras se escucha la grabación en el juicio de Camps, sentado al lado de Camps, en la que le dice al "Bigotes": que él donde sería más "útil" es en el gobierno de la Generalitat Valenciana, en lugar de seguir como Secretario General del PP. Álvaro Pérez, cabecilla de la trama Gürtel, le dice que va a ir a la casa del presidente a cenar el martes y el otro le contesta que: "a ver si le puedes meter la ideíta en la cabeza"... De pena... Serían dignas de oír esas otras conversaciones que se van a escuchar a puerta cerrada por temas más gordos. Suspender al Juez Garzón y sentarlo en el banquillo de los acusados, ya es grave, pero no creo que el juicio se sostenga ni que puedan condenar a Baltasar Garzón. Lo intentarán en el próximo, total, está imputado en tres causas. Qué país… Es como para emigrar a Finlandia. Adriana Ruiz.
"Las lágrimas de Garzón son hoy mis lágrimas" Saramago atribuye la suspensión del magistrado a "jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo"
Jose Saramago. MÓNICA PATXOT Para el escritor portugués José Saramago la suspensión del juez Baltasar Garzón es una de las noticias "más tristes" que ha recibido nunca. "Las lágrimas del juez Garzón son hoy mis lágrimas", ha comentado en referencia a la emotiva despedida del magistrado de la Audiencia Nacional. En un texto colgado en su blog, el premio Nobel de Literatura contrapone la que fue "una de las mayores alegrías", cuando se procesó al dictador chileno Augusto Pinochet, a la tristeza que le genera la suspensión cautelar del magistrado de la Audiencia Nacional "por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo". "Hoy, ni oro, ni plata, vivimos en tiempos de plomo. Que lo diga el juez Baltasar Garzón que, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado".
"Hoy, ni oro, ni plata, vivimos en tiempos de plomo"
"Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas a difunto porque, decía, la justicia había muerto", agrega Saramago. Para el autor de Todos los nombres, con la suspensión de Garzón "las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gürtel, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad, y quien no avanza, retrocede".
"El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español"
"Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente", prosigue el premio Nobel, quien remata: "El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español, no de los malos jueces que un anónimo pintor portugués retrató en el siglo XV". Saramago fue uno de los promotores, en noviembre de 2008, de un manifiesto —titulado Hemos conocido— en el que se reclamaba la investigación de los crímenes del franquismo . El manifiesto lamentaba el "desproporcionado ataque" a la labor de Garzón lanzado "desde ámbitos determinantes que han creado alarma en nuestra sociedad e indefensión en los demandantes". |