Un jarro que agua fría sobre las cabezas de los contribuyentes de este pueblo que, afectados en nuestra economía por la profunda crisis que padecemos, esperábamos otra respuesta más solidaria de su gobierno local que evitara agravar su empobrecida situación económica.
¿Hasta cuándo podremos aguantar esta presión impositiva?
Ante esta triste situación la reacción normal parece que debería haber sido optar por una reducción drástica de los gastos en vez de aumentar los ingresos mediante los impuestos a los vecinos.
Para no subir los impuestos habría que reducir los gastos, es decir, renunciar a muchos servicios. Pero nuestro alcalde “de cuyo nombre no quiero acordarme”, sigue agravando el presupuesto municipal pagando sumas astronómicas en gratificaciones y horas extras, y otras temerarias actuaciones que conllevan gastos enormes e innecesarios, muchos de ellos de lujo como la contratación de personal externo al ayuntamiento, para servicios los cuales podrían realizar los técnicos municipales, Abogados para recurrir ante los tribunales, el mantenimiento del parque Japonés que siempre está cerrado, el mantenimiento de palmeras solo en zonas privilegiadas, etc. etc. etc.
Pues bien, ante esta situación tan incongruente, al alcalde no le queda más remedio que subir los impuestos. Y a los contribuyentes no nos queda más solución que pagarlos.
Por otra parte, lágrimas de cocodrilo no valen, si el pueblo quiso elegir a este alcalde dándole la mayoría absoluta para decidir, el pueblo no tiene derecho a quejarse. Más bien al contrario, los nuevos impuestos deben ser aplaudidos, pues esta subida no es otra cosa más que la expresión mayoritaria de los vecinos que han elegido en las urnas a este Alcalde dándole la autoridad para administrar nuestros impuestos.
Ignoro a dónde nos conducirá la realidad económica que se vive y que no parece prometedora en un futuro próximo. Subida de impuestos locales y nacionales con los gobiernos del Partido Popular. Y más después de las elecciones andaluzas. Ya se enterarán Vds. Pronto notaran sus efectos en sus bolsillos.
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