Tratamos de educar a nuestros hijos, pero si no somos conscientes de involucrarnos no podemos hacer que el día de mañana no cometan atropellos peores al descrito como ejemplo. ¿Qué ocurrirá con nuestros nietos?. Lo mismo reducen el alfabeto haciendo desaparecer letras como son: h, j, b, etc… Tenerlas significa aprenderse reglas gramaticales…¿Para qué?
Dicen que para muestra sirve un botón:
A.M.P.A.: Desafortunado acrónimo derivado del conocido y antiquísimo A.P.A., con el que nos obsequió un “progre” de bajo cuño el día que experimentó un absceso diarreico-mental siguiendo las directrices del malhadado con aquello tan ridículo de la paridad.
Veamos. La Real Academia de la Lengua nos informa, ilustra y desasna en sus académicos escritos que en nuestra lengua (castellano), al expresarnos en términos abstractos, el género gramatical masculino plural implica a los tres géneros sexuales (masculino, femenino e indefinido).
Ejemplos: Los hombres de la antigüedad se vestían con pieles de animales. Bien ¿Qué ocurría en la antigüedad?, ¿Qué las mujeres iban en pelota picada?. Hasta el más burro de nuestros políticos sobreentiende que los que vestían eran todos: los hombres, las mujeres y los que perdían aceite (hombres y mujeres que salen del armario)
Otro sí: Los camellos son animales que tienen dos jorobas. Y las camellas ¿Qué?, ¿Son lisas?
Más elucubraciones: si se hacen distingos entre las mamases y los papases, también debería hacerse entre alumnos y alumnas y de esta forma, como sustituto del A.P.A. tendríamos la AMyPAyA (Asociación de Madres y Padres de Alumnos y Alumnas). O todos moros o todos cristianos.
Si tiramos de interpretaciones y sin ánimo de ser machista, hay más: ¿Por qué las mamases en primer lugar?, ¿En qué se ha fundado al iletrado autor, o autora, para colocar en un segundo lugar a los papases? Por ejemplo…
Y para terminar, por todo lo expuesto me atrevo a proponer la instauración del acrónimo APPVE, que significa asépticamente ASOCIACIÓN DE PAREJAS PROGENITORAS CON VÁSTAGOS ESCOLARIZADOS.
Aquí se observa la condición sine qua non de que la asociación debe ser de parejas (es decir, dos). Además, esta pareja debe ser progenitora (es decir, macho-hembra). Quedan por tanto descartadas las parejas anti natura hembra-hembra y macho-macho.
Huyamos de ese aborto lingüístico de hijos/as y también del hij@s ¡! |