Es decir, que los presidentes de los gobiernos van a las cumbres que deciden el futuro del planeta con las manos en los bolsillos y no toman notas de lo que dicen o acuerdan. Quizá a estos niveles, piensa uno en su candidez, los gobernantes llevan asesores, secretarios, traductores etc. que se encargan de estos nimios detalles. Pero es que el segundo motivo por el que la Directora del FMI afirma que toma notas es que “me permite evitar los malentendidos”. Vamos a ver. ¿Es que nadie levanta acta de lo que se acuerda en las grandes cumbres? En las reuniones de las comunidades de vecinos se hace. ¿Tienen que cotejar los grandes mandatarios sus notas personales con las actas para ver si se han manipulado? Será entonces cuando la previsora directora del FMI saca su libreta y le dice a Nicolás, o a Ángela: oye que os comprometisteis a aportar cada uno 100 millones de euros, no 10; mirad mi libreta. Y ellos dirán: ah, es verdad, como no lo anotamos en ningún sitio…
Sería preferible que esta afirmación de Lagarde no fuera verdad, que se tratara de un error o una frase malinterpretada sacada de contexto. Porque si no… ¿en manos de quién estamos?. Aunque la respuesta es trivial: estamos en manos de los que elegimos en las urnas. Y así nos va. |