¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Los inocentes y Herodes, el poder, ¡Manda razones!
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! La nieve, los almendros, los granizos y mucho viento
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Los caminos, los senderos; unas trochas, unos yermos.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Y los peces en el río se han quedado, no han venido.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Y detrás de la palmera, uno que no tiene espera.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Un niño trae un queso, porque el portal está tieso.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Los pastores van cantando y abandonan el rebaño.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! El rocío y la escarcha se les pega a la espalda.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Las lavanderas, lavando, se dejan los trapos blancos.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Quieren la oportunidad para poder mejorar.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! En la noche el río es plata. La noche en el río, alhaja.
¡Qué ruido! ¡Qué jaleo! Con viento juega la noria Y la tierra con la gloria.
¡Qué tristeza! ¡Qué silencio! Se queda solo el portal. Los okupas al penal. ¡Qué silencio! ¡Qué tristeza! Siempre crece la pobreza Y las muertes nos aumentan.
Josemª. Barrionuevo |