El éxito de la convocatoria fue tal que sobre las tres y media ya se habían agotado los 60 kilos de callos que varias integrantes del Blasón del Biberón elaboraron el día anterior en tres ollas de gran tamaño. Se repartieron en torno a 250 raciones durante las tres horas que duró el almuerzo y tan solo quedó sin consumir un resto que fue conservado en frío y por la noche se trasladó a un comedor social.
Desde la una del mediodía, el Centro Jabalcuza era un hervidero de gente -eso sí, que iba entrando y saliendo paulatinamente a medida que terminaba su plato- y la falta de espacio se hizo más patente con el paso del tiempo y se llenaba uno de los laterales con las aportaciones de productos alimenticios. Las puertas se habían abierto a las once de la mañana para recoger las primeras donaciones.
Integrantes de asociaciones, peñas, cofradías, organizaciones sociales, culturales, deportivas, vecinales y benéficas, partidos políticos e instituciones fueron desfilando para hacer acto de presencia y aportar su granito de arena. En muchos casos, los colectivos ya habían conseguido recoger alimentos entre sus asociados, simpatizantes y amigos y fueron descargando lo recaudado en cajas transportadas en furgonetas. El 'efecto llamada' pretendido por los organizadores dio resultado, puesto que los colectivos implicaron a la gran mayoría de sus socios.
El Ayuntamiento, por su parte, además de ceder las instalaciones, aportó el coste del almuerzo en metálico, 700 euros -en colaboración con la Fundación de las Canteras y la Casa de Ceuta- y, además, el Área de Deportes entregó dos toneladas de alimentos imperecederos, fruto de una curiosa iniciativa: la celebración de un próximo torneo navideño de fútbol-7 en el que los equipos participantes debían aportar como precio de la inscripción cien kilos de productos.
Asistieron componentes del equipo de gobierno y de la oposición y componentes de todo el tejido social de Alhaurín de la Torre, además de personas y familias a título particular. Mención especial hizo el presidente del Blasón del Biberón a los integrantes de la Peña Flamenca Torre del Cante, que se volcaron activamente en las labores de recogida y almacenaje de los productos, además de en ayudar a servir las raciones y bebidas.
Martín, más que satisfecho, se marcó un nuevo reto junto al resto de presidentes y presidentas: “Si en 20 días hemos logrado movilizar a Alhaurín de esta forma, no quiero ni imaginar si lo planteamos con tres meses de antelación y, por qué no, en otros momentos del año, porque la crisis no solo ataca en Navidad. El boca-oreja ha funcionado gracias a que todo el mundo ha difundido el mensaje y estoy convencido de que podemos hacer algo todavía más sonado y a nivel provincial”.
La totalidad de lo recaudado será distribuido equitativamente entre Cáritas Parroquial, la Asociación Benéfico Cristiana (ABC) y Asociación de Mujeres por Alhaurín de la Torre, (AMAT), cuyos responsables también acudieron a la cita de ayer. Sobre la cuantía económica, se empleará íntegramente en la compra de más productos alimenticio, sobre todo leche, pastas, arroz, conservas, legumbres, azúcar, cereales, aceite, productos navideños y de aseo personal.
Las caras de alegría, emoción y satisfacción eran compartidas por todos los presentes, sobre todo al presenciar las columnas con cajas llenas que se iban acumulando con el paso de los minutos. “El esfuerzo ha merecido la pena; esta campaña conjunta ha tenido un efecto infinitamente mejor que cuando algunas asociaciones lo hacían por separado”, señalaba un asistente.
SITUACIÓN CRÍTICA PARA 300 FAMILIAS La situación económica actual tiene prácticamente al borde de la pobreza a muchísimas familias, en torno a 300 en Alhaurín de la Torre, sin acceso a subsidio alguno por desempleo y con todos sus miembros en paro.
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