Entre tanto ruido escuché una voz clara, nítida y sin controversias, era la voz de Rosa Díez, candidata de UPYD. Iba camino a la universidad y la escuché en la radio, la entendí. Era la primera vez en mucho tiempo que no me aburría un político, me devolvió la ilusión en la política, me hizo creer, que sí es posible la dialéctica, el cambio, y que no tiene por qué ser bueno todo lo conocido y malo lo por conocer, vale la pena conocer más, y es deber del ser humano intentar saber más y despejar incógnitas.
Así comencé a interesarme por los valores del partido, sus intervenciones en el parlamento, y comprobé que era un partido nacionalista español, defensor de la lengua común y de la unidad del país. Estoy en cuarto y último curso de filología hispánica, después de abandonar en cuarto mi carrera de comunicación audiovisual. Refiero esto porque es muy frustrante ver cómo se pierde tu idioma y nadie hace nada por salvarlo, nadie le tiende una mano, y favorecemos la aparición de neologismos, extranjerismos, pero lo más preocupante es ese deseo de escisión, de particularidad, cuando es momento de tirar todo hacia el mismo lado. Atamos a dos burros a un objeto pesado y lo ponemos en medio de los dos animales, si cada burro tira hacia el lado contrario la cuerda se rompe y el objeto sigue inmóvil, en cambio si esos dos burros tiran hacia el mismo lado, el objeto se mueve. Y esa es la idea de UPYD, que tirando todos, y los políticos los primeros, podemos mover España y sacarla del estancamiento. Pero unidos, hablando la misma lengua, aunque todos dominemos otras.
Rosa Díez es vasca, y me llamó mucho la atención su confianza en el idioma castellano. Después conocí a Ramón Guanter, coordinador del grupo en mi pueblo, Alhaurín de la Torre, y al conocer al grupo y su labor me di cuenta, que tras tanto esperar para tomar una decisión, este era mi sitio, y ellos me han dado una vía, para expresar mis inquietudes ciudadanas y mis ganas de trabajar con ellos por un mundo mejor, no solo para mis hijos, como refirió Guanter en una ocasión, sino por mí, porque creo que todos debemos pensar que nos merecemos algo mejor y trabajar por ello. Por esto, por mi fe y esperanza en que los políticos son una llave primordial para el paso a un verdadero estado de bienestar, y porque creo ciegamente que la democracia es un tesoro para mimar, respetar y pulir, pues el oro más puro si no se pule de vez en cuando se estropea, como el amor. Por estas razones me afilié a UPYD, y desde aquí hago un llamamiento a todos aquellos que piensan que no tienen un sitio, que están decepcionados, confundidos, no para aprovechar ese estado de confusión, sino porque esta es una alternativa, una puesta en marcha de nuestros pensamientos más de sentido común. Al tiempo declaro que no estoy en contra de ningún partido, mientras respeten los márgenes legales, solo me muestro adversa a los partidos que usan la coacción o la violencia, y no saben valerse de la palabra, para defender sus ideales. Espero haber sido de ayuda a todas esas personas temerosas de salir de una opción a otra, se deben probar diferentes opciones, pero para saber si valemos o no se nos ha de dar la oportunidad de demostrarlo. Pilar Quero. |