Sin embargo, y por mucho que la expresión "matrimonio" no refleje completamente lo que es una familia actual, no nos podemos abstraer del beneficio que esta figura trae a una sociedad en la que se ven peligrar los derechos individuales y colectivos conseguidos con esfuerzo y en la que cada día más nos tenemos que cuidar un@s a otr@s de un futuro incierto y amenazador.
Las voces que se oyen en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo disfrazan con la excusa de su denominación, la aversión a lo diferente, haciendo depender de ese juicio los derechos de los niños y niñas que ya están o que podrían estar acogidos en esas familias. Así lo demuestra el recurso de inconstitucionalidad que el Partido Popular tiene interpuesto desde hace más de séis años contra la reforma del Código Civil que reconocía la igualdad todas las uniones. En su cuarto motivo dice ver vulnerada la protección de la familia y los niños. Esto viene a demostrar que el juicio de valor "homosexual = malo" o "lesbiana = mala" está por encima del derecho de sus hijos e hijas al amor y protección de sus padres y madres.
"No es lo mismo". Nunca es igual el antes que el después, no somos iguales tú y yo y por lo tanto no son iguales nuestras parejas o nuestros matrimonios. Tod@s somos diferentes y todas las uniones son diferentes. Pero son iguales en derecho. Ni todos los matrimonios son buenos por el sexo de los cónyuges que lo forman, ni todos los padres o madres son malas por su orientación sexual. Nuestras diferencias se ven respetadas y reconocidas por la igualdad de derecho.
No debemos permitir que nuestro natural miedo al cambio, que se venció antes y que afortunadamente se está venciendo en muchos otros países de nuestro entorno, nos haga retroceder en la defensa de los derechos de madres, padres, niñas y niños que necesitan la estabilidad y protección de un entorno en el que une el amor y el respeto, y que es el germen de una sociedad más respetuosa, justa y solidaria.
Angel Terrón
Angel Terrón, de 41 años, es natural de Bilbao y vecino de Málaga desde hace doce años. Es técnico en Comercio Exterior y militante desde hace dos décadas en el movimiento LGTB y fue presidente de la asociación OJALÁ de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Málaga. |