Dicho revisionismo fue impuesto durante más de cuarenta años por los vencedores de la contienda española. La HISTORIA pues, que estudiamos, sólo nos formó en esta materia con la visión de los militares sublevados y sus políticos. Sin olvidar a la todopoderosa Iglesia Católica.
Está demostrado documentalmente, que la conspiración para destruir a la República, nació justamente el mismo día que nació. La manida línea argumental de la anarquía existente, no fue suficiente pero sí necesaria para aquellos que desde las filas del ejército como brazo ejecutor, y desde la derecha reaccionaria, justificaran cualquier acción en contra del estado de derecho.
Seguramente, la Republica cometió errores, que sin embargo fueron achacables también a los políticos de derechas con responsabilidad de gobierno años antes, pero ninguno de esos errores, legitimaría a un golpe de estado y menos aún una guerra fraticida y una feroz represión posbélica. En fin, cuarenta años sin libertades públicas.
En el septuagésimo aniversario del comienzo de nuestra última guerra, el Parlamento Europeo condenó hace unos días la sublevación militar en España en 1936. Todos los grupos parlamentarios votaron a favor excepto el PP. Y es que, si desde un partido que se dice democrático, setenta años después no condena ese hecho histórico, no es de extrañar que siga habiendo materia para revisionistas históricos.
En memoria de Antonio Fernández González, caido entre Tremp y Sort (Lérida) en 1938 y todos los que como él esperan su exhumación de ignotas fosas comunes para estar cerca de los suyos. Sin memoria no hay dignidad.
|