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Una inscrpción en la pared
Historia de un viaje por la Toscana
Capítulo 5.: Rastros de la sociaedad medieval. Siena y San Gimignano
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Víctor Frías. 24.11.11 

Era el día de visitar Siena, probablemente la segunda ciudad de la Toscana tras Florencia. Entrar en coche a Siena tuvo su gracia. Como todas las poblaciones toscanas que habíamos visitado se encontraba en la cima de una colina, así que le dimos varias vueltas  hasta llegar al centro, que se encontraba limitado al tráfico, otro punto en común con el resto de pueblos de la región. La verdad es que nos dio por entrar siempre por la Porta de San Marco porque solíamos aparcar medio bien, también porque le cogimos cariño a la zona. Seguramente, si nos hubiéramos dedicado a seguir las indicaciones dirección centro habríamos tardado menos aunque entrásemos cada día por un sitio distinto.

Cuando cruzamos la Porta de San Marco algo llamó mi atención. En las calles había unos azulejos con un caracol pintado y la leyenda "Contrada della Chiocciola", más adelante vi casas con figuras de caracoles en la entrada, en algún coche y una escultura a la entrada de una capilla con un bebé que montaba un caracol. A esas alturas ya suponía que aquello tenía una explicación. Continuamos avanzando y dejamos atrás los azulejos que indicaban el límite de la contrada della chiocciola. Ante la bifurcación para la Piazza il Campo o la Catedral optamos por esta última.

Sacamos las entradas al lado derecho de la Catedral, solo compramos las entradas para la Catedral a pesar de que había otras opciones para visitar el Baptisterio y otros museos catedralicios. Como nuestra indumentaria era suficientemente decente entramos sin problemas. A mis ojos se presentó la que probablemente sería la iglesia más bella de la Toscana, aunque yo todavía no lo sabía. La combinación de mármol blanco y negro en plan tablero de ajedrez me resultó impactante, sin olvidar los diseños del suelo. Sin embargo, lo que resultó más hipnótico fue el diseño de la cúpula cuyo efecto óptico realmente me hacía ver relieves que no existían, de hecho, volvió loca a nuestra cámara y la imagen se ve distorsionada.

Desde allí fuimos en busca de la Piazza il Campo, el centro neurálgico de la ciudad. Cruzando un arco y bajando por una calle empinada con escalinata llegamos a la plaza inclinada como un graderío dominada por el Palazzo Pubblico y su torre. En ella se celebra la Carrera de El Palio, una carrera de caballos alrededor de la plaza. Traté de imaginarme como sería pero no fui capaz. La plaza me pareció grande pero no lo suficiente como para que en ella se celebrasen carreras de caballos. Recorrimos las calles de Siena, bastante llenas de turistas como nosotros, al menos a esas horas de la mañana. Después de pasear un buen rato por Siena, localizamos un curioso garito en uno de esos vicolos italianos. Un tabernita haciendo esquina donde tomamos unos vinitos de la casa y unas tapitas que se salían de la típica pasta, lo que también agradecí, y eso que me gusta la pasta.

Teníamos la tarde por delante y como teníamos más días para seguir inspeccionando Siena en horario nocturno decidimos seguir avanzando en nuestro conocimiento de la Toscana, así que volvimos a nuestro coche otra vez por las calles de la contrada de la chiocciola y sus caracoles.  Más tarde averiguaría la historias de las contradas, pero en aquel momento, aquellos caracoles por la calle eran un enigma para mi. 
 
 Visitamos Monteriggioni, un minúsculo rodeado por su muralla medieval que se conserva completa y le da un aspecto de pueblo de cuento. No es más que un puñado de casas de piedra, donde la mitad de ellas son comercios y restaurantes que no consiguen atenuar el poder evocador de sus murallas y sus callejuelas más escondidas. Desde allí hicimos un primer intento por visitar San Gimignano, el pueblo de las torres que tanto deseaba ver. Sin embargo, la marea de turistas había llegado antes que nosotros ocupando las zonas de aparcamiento alrededor del centro histórico (recordad que son inaccesibles en coche) por lo que nos fuimos cantando bajito a otro pueblo que teníamos en nuestra lista, Certaldo. Este pueblo resultó ser como villarriba y villabajo, es decir, Certaldo bajo y Certaldo Alto, siendo este último el pueblo medieval, al que llegamos subiendo en funicular. No es que fuese un pueblo espectacular, sobre todo porque a esas alturas nos movíamos por el medievo italiano como si fuese nuestra casa, pero cumplía con las expectativas del viaje, es decir, arquitectura medieval por doquier.

 Pero donde llegaría el auténtico impacto medieval sería en el segundo intento de visita a San Gimagnano, el menos para mi. Volviendo de Certaldo descubrimos que la vorágine turista había abandonado San Gimignano y quedaban aparcamientos libres. La visita cumplió mis expectativas, esas que se alimentaban cada vez que el pueblo medieval aparecía en el horizonte recortando la silueta de sus torre en el horizonte. Creo haberos hablado de la costumbre de los nobles toscanos de hacer torres para sus asuntillos varios y también para hacerse visibles en las ciudades. Había leído que en San Gimignano había dos familias rivales que competían por el poder. No estoy seguro de que fuera así, pero mi imaginación me dice que dicha competitividad se vio reflejada en las altas torres que ahora dominan la ciudad y empequeñecen al visitante haciéndole sentir el poder de esas torres. Rodeado de ellas, entendí el objetivo de sus constructores y no me cupo ninguna duda de que lo consiguieron.
 
 Compramos una super pizza y nos la llevamos al hotel, donde la comimos con una botellita de Chianti Colle Sinese, que resultó ser mi preferido entre las denominaciones de origen toscanas, que eran más de las que yo pensaba. Vi un poco la televisión, ponían carreras de El Palio, una explosión de velocidad, intensidad y riesgo, los ingredientes básicos para que ek ser humano se interese por ellas. Viendo las carreras comprendí lo que era la contrada della chiocciola. En la carrera de El Palio participan los barrios de Siena agrupados en Contradas, una de ellas es la de la chiocciola (caracoles). También estaban la de la jirafa, el águila, la tortuga, la pantera, la selva... y entonces comprendí las esculturas que había visto en las calles de Siena, la fuente de la tortuga, la columna del águila, la escultura de la pantera y por supuesto la del niño que montaba al caracol. También comprendí las farolas que había en las calles de Siena, pintadas con los colores de la contrada del barrio, y las banderas... De alguna manera, nosotros, turistas viajeros, nos hicimos seguidores de la contrada della chiocciola que nos había dado la bienvenida a Siena.
  Ahora, en casa, me he documentado un poco más sobre esta carrera y como siempre pasa, está llena de matices, aunque el que queda en mi, es el de la competición explosiva e intensa. Existen asociaciones en defensa de los animales que denuncian el maltrato que sufren los caballos como consecuencia de las numerosas caídas que se producen en la carrera. No sé, es como todo, supongo... En cualquier caso, os dejo unos enlaces por si os interesa el tema o queréis ver alguna carrera, ya que, para bien o para mal creo que la carrera de el Palio es una de los emblemas de la ciudad.   

ENLACES DE LA CARRERA DE EL PALIO

LO QUE DICE WIKIPEDIA:

http://es.wikipedia.org/wiki/Palio_de_Siena

REPORTAJE DE TVE   http://youtu.be/eBIGw-nvNEw

ALGUNAS CARRERAS    http://youtu.be/Fze8Xj9Riew  http://youtu.be/-cqNmPK-U94

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