El pasado lunes 24 de octubre se inauguró la nueva biblioteca del colegio San Sebastián. Fue un acto sencillo donde se dieron cita los distintos estamentos de la comunidad educativa de este colegio. Asistieron profesores del centro, madres y padres del AMPA, alcalde y concejales, y los alumnos y alumnas que dieron vida al acto con sus lecturas, cantos y representaciones. La directora del colegio, Maria José Martín Manga, ofició de maestra de ceremonias y fue introduciendo las diferentes intervenciones que consistieron fundamentalmente en la lectura de diversos poemas del poeta granadino Federico García Lorca, del que este año se cumple el 75 aniversario de su fusilamiento y ha sido escogido este curso en el colegio San Sebastián como especial objeto de estudio.
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Pero el principal acto consistía en mostrar la biblioteca del colegio. En su puesta a punto han intervenido varias madres del AMPA bajo la dirección de la profesora de Primaria del centro, Margarita Pérez. El colegio ha hablitado un antiguo almacén y han catalogado y reunido los libros que había en la antigua biblioteca y los que han podido adquirir y recoger por doquier. El resultado es una espléndida habitación decorada con estanterías repletas de libros de todas clases: literatura, novela, enciclopedias y ordenadores con internet. La biblioteca está abierta durante los recreos del colegio para poder utilizarla, se hacen préstamos de libros para las llamadas bibliotecas de aula y está abierta también a los alumnos los jueves por la tarde, de 16 a 18 horas.
Las bibliotecas de los colegios
Y ya como maestro jubilado y aprovechando esta feliz inauguración -siempre es grato asistir a la apertura de una biblioteca- quiero exponer a los lectores mi experiencia y mi parecer sobre las bibliotecas escolares y de paso sobre las bibliotecas en general. Resulta que las bibliotecas no han sido especialmente queridas y cultivadas en los colegios durante los últimos treinta años de la vida democrática española, antes mucho menos. Y no creo que fuera porque los profesores y autoridades educativas no tuvieran conciencia de la importancia y la necesidad de potenciar la lectura entre los escolares. Más bien pienso que obedecía a que tantos unos como otros, maestros y Delegación educativa, no han encontrado la forma de introducir la biblioteca en el llamado currículum escolar. Se veía la impotancia de las bibliotecas y la lectura, lo que no se sabía es cómo hacerlas funcionar.
Siempre ha habido en todo colegio un maestro o maestra sensibilizado especialmente con la importancia de la biblioteca y ha sido ese o esa, de forma voluntarista, quien la ha hecho funcionar mal que bien. Pero la apertura de la biblioteca no era una obligación como lo eran las matemáticas o el conocimiento del medio. Y como no era una obligación, no se pensaba, trabajaba y evaluaba como las demás disciplinas. Para mejor comprender esto diré que la biblioteca no tiene asignado ningún tiempo determinado en el horario escolar, ni en ningún profesor en particular recae la obligación expresa de estar encargado de ella. Y cuando esta cuestión se ha planteado seriamente a la Delegación, la respuesta ha sido que se habilitaran los recreos para abrirla y que el maestro encargado de ella se le librara de la obligación de vigilar los recreos. Un solución totalmente ineficiente.
Pero desde hace unos cuantos años, en la administración, y en los profesores en general, se ha ido produciendo un cambio y una forma nueva de ver y trabajar las bibliotecas escolares. La Consejería de Educación hace tres cursos que elaboró un Plan de Bibliotecas Escolares. Se dieron cursos a los profesores interesados, se presupuestó una partida importante para la adquisión de libros, aunque desde siempre, la mayoría de los centros habían destinado, casi todos los cursos, algún dinero para compar y reponer los libros, enciclopedias y material en general de las bibliotecas. Pero insisto que hasta hace poco no se había pensado y actuado sistemáticamente en la utilización de la biblioteca escolar, incluso puedo contar una anécdota al respecto bastante esclarecedora. Un curso le tocó al colegio San Juan tener una evaluación general del centro. Vino la inspección educativa a mirar con lupa toda la labor del colegio. Cuando me preguntó la inspectora por el funcionamiento de la biblioteca, le conté que cada nivel tenía una hora semanal para acercarse a la biblioteca y coger un libro o cambiar el que se había llevado en préstamo anteriormente, bajo la supervisión de un maestro. 'Eso no puede ser' 'Los alumnos están perdiendo tiempo en su currículum de matemáticas o lenguaje' 'Esa hora no está contemplada en el horario', dijo ella bajo mi asombro total. Yo como director le respondí a la inspectora: - Mari Carmen, ¿Estás segura de lo que dices? ¿Piensas que los alumnos pierden el tiempo yendo a la biblioteca a mirar y buscar un libro de lectura? - Sí, los alumnos no tienen por qué ir a la biblioteca, se le dan los libros en clase y punto.
Bueno, siempre ha habido inspectores e inspectores. Afortunadamente la mayoría no son como esta señora.
También podría hablar de las bibliotecas en general y de las de barrio. Por definición, creo que el acto de inauguración de una biblioteca representa la cima de un pueblo civilizado. Yo estuve encantado cuando se inauguró en Alhaurín de la Torre la biblioteca actual de la plaza Santa Ana, en el antiguo Hogar del Productor, aunque el nombre, 'Antonio Garrido Moraga' entonces lo creí, lo dije y lo sigo pensando, que fue una decisión bastante sectaria. Y el acuerdo de la próxima construcción de otra biblioteca en la Plaza del Conde, edificio cedido al ayuntamiento por la Junta de Andalucía, me parece todo un acierto. Como acierto me pareció la inauguración de la biblioteca del centro social Retamar-Capellanía, aunque se utilice poco, pero ahí esta. Oir el siliencio de una biblioteca mientras se recorre las estanterías o se hojea un libro, es uno de los placeres más hermosos que yo he llegado a degustar. |