Sr. Porras, ¿acaso cree usted que su bienestar o el de cualquier otro ciudadano es más importante que ganar las elecciones? Esa obra y veinte más deben comenzar ahora y prolongarse el máximo posible al objeto de ir cautivando votos para las elecciones del próximo año, aunque algunos votos como el suyo puedan quedarse en el camino. Hay que ejecutar en el año previo a las eleciones todas las obras para las que no hubo tiempo durante los tres años anteriores. |
Así está escrito en el manual del buen político. La gente debe olvidarse de sentencias incumplidas, acuerdos para campos de golf, carreteras destrozadas por el tráfico pesado, accidentes por los miles de camiones diarios, polvo en suspensión, atropellos a las libertades, y otra larga lista de cosas que a algunos se les ha pasado por la cabeza; hay que dejarse llevar por la sensación de construir futuro que trae la obra. Mire que bonitos los nuevos contenedores de basura soterrados, y déjese de pamplinas. La gente debe ver y votar, pero no vale detenerse a pensar. A quién le importa que sus chiquillos no duerman, ¿ha visto usted algún municipal multando a alguna de las motos que se pasean a escape semilibre por nuestras calles? Lo verdaderamente importante son las elecciones, no lo olvide.
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