Una vez procesado y consciente del alcance que tenía y tiene dicho escrito para la honra y dignidad de Juan Manuel, me tocaba la desagradable misión de ponerle en conocimiento de ello, porque yo sabía que él ignoraba todo este asunto, ya que lleva mucho tiempo sin estar conectado a la red, así que no tuve otra que ir a su casa y pasar por el mal trago de mostrarle su escrito, señor Sáenz de Ayala.
Señor Sáenz de Ayala, he leído y releído sus dos escritos (el del 1-6-06 y el del 22-6-06) y no le encuentro sentido a ninguno de ellos, ni en el fondo ni en la forma; en el primero, eso sí, con mucha sorna, mala intención y falsa adulación, acusa a mi amigo Cestino de corrupto y de haberse vendido a los “malos de ésta película”. El motivo que usted alega es porque tras una entrevista de Ecologistas en Acción con las autoridades municipales de este pueblo y contestar a Gervasio Hernández Hurtado no ha vuelto a publicar en Alhaurín.com. Esto, según sus insinuaciones, es constitutivo de delito y le señala claramente como un “vendido”, un corrupto de los peores.
En su segundo escrito señor Sáenz de Ayala, usted vuelve a acusar a mi amigo Juan Manuel de corrupto y no contento con semejante bajeza, se dedica a insultarle de forma reiterada, se chancea de él innoblemente y todo, según usted, porque no le contestó, en su momento, a un asunto que parece le quita el sueño, la famosa FUNDACIÓN (no la de Isaac Asimov) que, parece ser, van a crear o han creado los empresarios canteros, las Centrales Sindicales, la Junta de Andalucía y el Ayto. de Alhaurín de la Torre.
Si realmente Vd. tuviese interés en la famosa Fundación sus pesquisas debería haberlas dirigido hacia los supuestos organismos cofundadores de dicha entidad, pero, incomprensiblemente, según usted la única persona en todo el orbe conocido que tenía la respuesta adecuada era el señor Cestino.
Las buenas personas, señor Sáenz de Ayala, cuando requieren información de otra persona, lo hacen con toda la educación, buena fe y con la dignidad que sus progenitores y cultura les han inculcado. Las formas que Vd. utiliza, Sr. Sáenz de Ayala, en sus dos escritos mencionados, no le hacen favor alguno, más al contrario su dignidad y honor bajan muchos enteros y estos valores intangibles cuestan mucho recuperarlos, siempre que el que los pierde los tenga en estima, por supuesto.
Lo más curioso de todo este barullo que ha montado usted con toda su palabrería es que no aporta una sola prueba de lo que acusa a Juan Manuel Cestino, o quizás está usted -jugando por jugar- a la treta más despreciable de la que hacen gala los malos “plumillas”: Difama que algo queda.
¿Para qué?, señor Sáenz de Ayala, toda esa sarta de insensateces e insultos hacia una persona que usted mismo dice que admira y respeta (sic), pero que no conoce. Con su misma lógica y siguiendo sus propias y, a mi juicio, equivocadas premisas debería pensar que ha actuado usted influenciado por otros con iguales principios morales. Señor Sáenz de Ayala, recupere su dignidad y prestigio perdidos reconociendo sus errores.
“El primer castigo del culpable es que jamás podrá ser absuelto por el tribunal de su conciencia” Décimo Junio Juvenal (60 – 135), retórico y poeta latino. |