La PDSS lleva muchos años denunciando el daño que puede provocar en la salud el polvo en suspensión que las canteras lleven generando con su actividad ilegal y clandestina desde hace más de 30 años. Ni la Junta de Andalucía ni el Ayuntamiento de Alhaurín han mostrado el más mínimo interés en poner medidores de polvo fijos que midan con objetividad estos datos a pesar de que la PDSS lleva años solicitando su implantación.
Aparte de las evidencias subjetivas (el polvo que se acumula en las casas, en las calles, los casos de alergias y asmas etc.) las pocas mediciones puntuales que se han hecho no son nada tranquilizadoras. Así, en 2008 se midieron durante 2 semanas (que por cierto incluyeron puentes, donde el trasiego de camiones es menor, y días de lluvia) las partículas PM10 que dieron unos valores medios de entre 25 y 30 µg/m3, superando en un 50% la media recomendada por la OMS. Esto por no hablar de los días en que se superaron los 50 µg/m3 que fueron, en algún caso, un 21% (frente al 10% que la legislación española contempla como máximo admisible).
Conviene recordar que, según un informe del Instituto de Salud Carlos III, del Ministerio de Sanidad, publicado en 2007, la mortalidad por cáncer de pulmón de origen ambiental en los municipios de Alhaurín de la Torre y aledaños supera hasta en un 50% la media nacional.
¿Por qué no querrán las administraciones "competentes" instalar medidores fijos?
Eduardo Sáez Maldonado Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra |