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No es oro todo lo que reluce | | Betty Ollé Siern. 27.09.11 | | Hace relativamente poco tiempo que vivo en Alhaurín de la Torre. Poco más de un mes. He establecido mi residencia aquí, junto a mi familia, por motivos laborales de mi marido. Un traslado casi forzoso. Digo forzoso porque el proyecto admitía rechazo pero también implicaba nuevos retos profesionales y mucha ilusión. De momento, nos sentimos muy a gusto. La elección de Alhaurín de la Torre como lugar donde depositar el huevo fue debida a varios factores: un pueblo tranquilo, cerca de la capital, del mar y a un paso del aeropuerto. También, la belleza de sus avenidas, de sus calles, los jardines, las fuentes, las rotondas... La simpatía de sus gentes... Todo, a primera vista, nos convenció. Y sí, como ya he dicho anteriormente, nos sentimos a gusto y esperamos quedarnos aquí durante mucho tiempo. | Con el día a día, pero, he ido observando aspectos que no me acaban de gustar. Está claro que siempre los hay. Y en todas partes. Pero algunos, son del todo evitables por parte de nosotros, los propios ciudadanos, con ayuda de los responsables municipales. Hace poco ya criticaba en Alhaurin.com el hecho de que no se recojan las defecaciones (las cacas)de los perros. Es una situación muy molesta (visual i odoríferamente) que está al alcance de cualquier propietario de perro resolver y/o evitar. Cada mañana, al pasear con nuestro perro, veo a jóvenes (ya sabemos que son más pasotas...) y a no tan jóvenes que hacen caso omiso a la deposición que sus perros hacen de la mierda en las calles. A mi, se me caería la cara de vergüenza. Cierto es también que no he logrado encontrar ninguna papelera con bolsas apropiadas al fin, que ayuden a ello. Tampoco hay ninguna zona específica para perros. En su lugar, hay solares vacíos y calles que, literalmente, están llenas de mierda. Los vecinos ¿no se quejan? ¿Mantienen sus casas en perfecto estado y no les importa lo que hay en la parte exterior de la puerta? Yo no podría soportar el olor a mierda que se desprende si sumamos meadas y cagadas. Y no sólo son calles secundarias, por llamarlas de alguna manera, sino que algunas están en el centro del pueblo, en la avenida principal. Yo pregunto ¿hay solución? Yo respondo que sí, que sí la hay. Otra situación ligada posiblemente a esta anterior es que, en estos 30 días que llevamos aquí, no he logrado ver a ningun policia local. ¿Existen? Supongo que sí, porque he visto su sede. ¿Dónde están? ¿Protegiendo al alcalde y los ediles? ¿Patrullando por las afueras? ¿En misiones imposibles? Quizá ellos, y las sanciones después de los apercibimientos no atendidos, serían una medida disuasoria para todos aquellos que dejan la mierda de sus perros en pavimentos y aceras. Sería un primer paso para establecer costumbres salubres para todos. Lo cierto es que me he dado cuenta de que Alhaurín de la Torre no es oro. Y como tal, no reluce siempre. Puede que sí, que la avenida principal ofrezca al recién llegado una imagen de amplitud, de limpieza, de jardines cuidados... La fachada está bien... Pero cuando miras en el interior, te das cuenta que hay mucha porquería por todos lados: el parque oriental, por ejemplo, se hace insoportable por el olor fétido que desprenden las aguas; las calles no sólo estan llenas de mierda sino también de bichitos de la humedad (lo siento, desconozco el nombre exacto) y de cucarachas (yo no había visto ninguna. El pasado martes, llevando a mi hija a la escuela, contabilizé hasta doscientas en un trayecto de 100 metros aproximadamente. Todas muertas, eso sí). Las zonas de recogida de basura, los contenedores, estan dejados de la mano de Dios... Los parques y jardines, llenos de caca, papeles, colillas... Siempre he pensado que mi casa no acaba donde la puerta, sino que se extiende más allà, abarcando, y sin ánimos de que suene pretencioso, casi todo el planeta. La Tierra, y emulando a ese personaje simpático que era ET, es mi casa. Y, al igual que cuido el interior donde vivo, también he procurado siempre tener un respeto por mi entorno más inmediato. La limpieza y el respeto por nuestras calles, nuestro pueblo, no sólo es responsabilidad de quienes nos gobiernan, sino de todos los ciudadanos. Nuestros gobernantes deben ayudarnos y proveernos con las herramientas necesarias para que así sea. Pero el compromiso ha de ser conjunto. Es tarea de todos. |
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