“Bueno camino...” Esta son las dos palabras que más se oyen en el Camino. Es una especie de confraternización entre todos los que por él transitan. Una atmósfera muy diferente a la que respiramos en nuestros mundos cotidianos, que hace de este recorrido un lugar único con una atractivo muy especial. Todo ello en una etapa, la de hoy 8 de septiembre, en la que hemos recorrido 21 km llegando a Portomarín, desde una aldea llamada Baradelo, lugar en el que pasamos la noche y de donde nos traemos una experiencia muy agradable.
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Nos acogió Carmen, en su albergue de mismo nombre, y el lugar la verdad nos sorprendió, así como el trato que Pedro, su marido, nos dispensó. Antonio Barba quedó prendado por la capilla que en dicha aldea los vecinos colocaron. Un antiguo pajar decorado con alguna que otra reliquia litúrgica para transformase en lugar de meditación. Tan abstraídos estábamos que pasamos una largo rato junto a la capilla, de tertulia, antes de irnos a dormir.
Nos decían algunos amigos antes de empezar, que tras tres días de camino te ibas habituando a la dureza de los días, pero después de seis días de camino los finales de etapa se nos hacen cada vez más duros, será la edad. Pero todo queda compensado por la calidez de trato de los gallegos, su hospitalidad, y ese aroma especial que este itinerario desprende, que disfrutamos todos los que hemos decidido llegar a Santiago.
Rafa, Antonio, Federico e Isabel |