Iniciamos la marcha ajustando las mochilas y chubasqueros y pensamos que no seremos capaces de recorrer los treinta km de la etapa que marcan los libros. Sin dormir y como inicio del camino.
- Bueno, hasta donde lleguemos, llegamos.
A las seis de la mañana encontramos un bar y desayunamos, entran también otros peregrinos. Cuando salimos del bar y empieza a clarear la madrugada y sigue lloviznando. El camino recorre paralelo a la nacional VI, algunas veces por el arcén y otras cortando trecho. También nos persigue en las alturas la autovía A6, la del noroeste, como dice el ministro del lugar, Pepiño. Cuando clarea del todo vemos la frondosidad de la naturaleza. Todavía estamos en la comarca leonesa del Bierzo. Galicia está detrás de la esquina.
A los 22 km del recorrido llegamos al pueblo, villa o parroquia de Hospital. Habíamos quedado en decidir los cuatro en este punto si buscar albergue o acometer los ocho kilómetros más duros del Camino de Santiago, según las crónicas: 8 km durísimos de subida continuada desde Hospital a O Cebreiro. Ocho km con un desnivel de 700 metros (ni más ni menos). Decidimos los peregrinos alhaurinos intentarlo. A las 13. 30 horas llegamos a la meta después de 10 horas de camino. La prueba más dura a la que hemos sido sometidos nunca.
Para festejarlo y después de habernos inscritos y duchado en el albergue nos damos un festival en la Venta Celta de Matilde.
Rafa Gómez Calasanz |