A las doce del mediodía del dia 6 de julio, como todos los años, el concejal de turno, nunca mejor dicho porque cada año se hace por turno riguroso entre los partidos que conforman la Corporación Municipal, prende el cohete con el que dan comienzo las fiestas de Pamplona, una especie de Feria de Málaga pero sin casi nada en común excepto el cachondeo, la camaradería y las ganas de pasarlo bien. La plaza del Ayuntamiento a tope. Miles de jóvenes y jóvenas, que dicen los de izquierdas, ataviados de blanco y adminículos rojos miran al balcón desde donde se lanzará el cohete, con el que se abre la veda del desenfreno más absoluto. Desde hace cien años con el mismo lema: ¡Viva San Fermín!, que no ha sido cambiado por franquistas, centristas, socialistas y populistas. Pero este año tenía que ser diferente. El concejarra comienzó en batúa un aullido ininteligible que hizo preguntar a un aseñora que pasaba por ahí: "¿Qué le pasa a ese en la boca que no se le entiende nada?". "Pues no sé hija mía -dijo otra que se le cruzaba- y me extraña porque aunque parece que ha recibido un golpe en la cabeza que le haya podido afectar a la función lingüistica del cerebro, él mismo se daría cuenta porque es médico traumatólogo...". Yo no tengo noticias de que el concejarra de Aralar se diera un tozolón de pequeño con traumatismo craneoencefálico, aunque lo parezca. Los traumatismos de todo tipo, del que él es médico especialista, los han estado produciendo sus amigos etarras bajo su complacencia durante los últimos treintaitantos años. Estos traumatismos, por una bomba-lapa, un coche explosivo o el cobarde pero fácil tiro en la nuca, no los arreglará el "juputa" concejarra por mucho que masculle en castellano por obligación lo que aulló antes en batúa por devoción y no a San Fermín precisamente.
Este tonto de baba dice que es agnóstico y que por eso no vitorea a San Fermín, en contra de lo que se ha hecho durante cien años acabando por traspasar la esencia religiosa para fundirse con la cultura popular. Este agnóstico gilipuertas, y cuidado, que hay agnósticos que no son gilipuertas y muchos gilipuertas que no son agnósticos, se ha empeñado en pasar a la historia como Zapatiesto, que no sé como se aúlla en batúa. Por eso ha escenificado el primer chupinazo de "conciliación", para "contribuir al proceso de paz en Euskal Herria", y los novecientos muertos por eta que se zurzan en sus tumbas. Este concejarra gilipuertas no se ha dado cuenta de que todos respetamos su agnosis. Pero ante el enfrentamiento de su agnosis particular con la tradición centenaria, alguien le tenía que haber dado una colleja y haberle dicho que se hubiera quedado en casa mientras otro chupinaceaba las fiestas con la fórmula tradicional, más que nada por respeto, que estos aberchales o abertzales se están pareciendo cada vez más a algunos socialistas conocidos, que se pasan las leyes por el forro de la faltriquera... Nuestro amigo socialista Patxi, antes Pachi, o sea Francisco López, nombre muy abertzale el suyo, se ha reunido con Otegui, para decirle "que se tienen que legalizar, porque si no no podrán volverse a reunir al ser ilegales, porque reunirse con ilegales es... ilegal y no lo permite la ley, aunque sí Super-Garzón". Trillo diría pegando un puñetazo en la mesa del Congreso: "¡Manda huevos!". Aunque a mi modesto entender no tienen la culpa de todo esto el concejarra pamplonica, ni el abertzale de pura cepa, el socialista Francisco López, ni siquiera Zapatero el mentiroso, que accedió a cumplir la "hoja de ruta etarra" anunciando las negociaciones antes de fin de junio a hurtadillas, en una rueda de prensa sin preguntas incómodas, sin llevar el tema al Parlamento y sin llamar al jefe de la oposición... la culpa no la tienen ellos. La tenemos los demás. Los que callamos por cobardía o por comodidad manteniéndonos en el anonimato de la masa cual borrego en mitad de la tranquilidad del rebaño. La culpa de este chupinazo filoetarra la tienen los demócratas navarros, que váyase a saber usted quiénes son. Se sabía de antemano lo que iba a pasar y nadie movió un dedo. Los filoetarras, callados por supuesto, los socialistas navarros porque han tirado la toalla hace mucho tiempo, y los de Izquierda Unida porque se han apuntado a todos los carros nacionalistas y separatistas con tal de arañar algunos votos desesperados y marginales que les permitan la pura supervivencia política. Mal te veo, Navarra. Te están llevando "cual puta por rastrojo" a la vista de todos. Y harán de ti lo que dijo el presidente Zapatero: "lo que decidan los vascos". Novecientos muertos por ahora. Yo también soy agnóstico, pero creo en las tradiciones seculares. Por ello grito alto y claro: "¡Viva San Fermín!"
Juan Carlos Sanz de Ayala |