Según el alcalde Málaga, la feria del 2011, con sus seis millones de visitantes, ha sido un éxito. La afluencia a espectáculos, conciertos y restantes actividades organizadas por el Consistorio, superó la cifra de la edición anterior, algo que jamás habría sido conseguido de haberse celebrado en el mes de septiembre como sugería el actual concejal de Cultura, Damian Caneda. Tal propuesta, total despropósito, que en su momento fue duramente criticada por todos los estamentos afectados y ciudadanos, ya no merece más comentarios. Con el olvido es suficiente. |
La feria de agosto malagueña, en principio, debe proponerse seriamente unificar su lugar de celebración. Mantener dos localizaciones y a tal distancia, es un dislate que rompe todos los esquemas, incluso hasta los propios bolsillos de los que acuden a divertirse. No existe ninguna ciudad que celebre su feria en dos ubicaciones distintas como ocurre en Málaga. Solo acarrea problemas y carece del más elemental sentido común.
Dado que la elección del lugar considerado como más idóneo siempre resultará altamente polémica y cuestionada , lo suyo sería someterlo a criterio y decisión de la ciudadanía por mayoría, sobre varios proyectos de encueadramiento. Para la elaboración de los citados proyectos habría que nombrar una “comisión de responsables” que coordinara los trabajos, con una representación de todos los estamentos directa o indirectamente implicados: Políticos (gobierno y oposición), Agrupaciones y Peñas, Centros Culturales, Universidad, Ateneo, Sindicatos, Patronal, Agrupaciones de Comerciantes, Centro Histórico, Asociaciones de vecinos, Cuerpos de Seguridad, Sanidad, Limpieza, Turismo, Hostelería, Agencias de Viajes, Empresarios feriantes, etc. etc.
Tal Comisión, encargada de definir el modelo de feria que corresponde a una capital como Málaga, contaría con un presidente elegido mediante votación secreta entre los responsables de los colectivos participantes, cuya misión será el organizar y dirigir las reuniones, encargándose a su vez de nombrar sub-comisiones por contenidos para avanzar en los distintos temas. Todos los proyectos y alternativas elaborados, puntualmente, serían dados a conocer públicamente a través de los medios. La transparencia debe ser total. La presidencia de esta comisión de trabajo, no necesariamente debe recaer en un político, toda vez que la problemática contemplada supera la competencia de un ente aislado como podría ser el Ayuntamiento o la Universidad….
En cuanto al triste fenómeno del “botellón” y su posible solución tampoco corresponde en solitario al Ayuntamiento; son bastantes más los implicados (y complicados), comenzando por los propios padres de familia, responsables directos de la educación de sus hijos. Actualmente, el verdadero drama consiste en que cada año, la edad de los jóvenes consumidores de alcohol va descendiendo de forma alarmante. Los “enganchados” ya no se limitan a emborracharse en este tipo de festejos, sino que pasan a ser bebedores de fin de semana y algunos casos de todos los días. Se buscan entre ellos y a continuación algunos se inician en el mundo de las drogas con todas sus consecuencias.
El primer edil, Francisco de la Torre, cargado de la mejor voluntad, apela en su mensaje de contención a la; “sensibilidad, solidaridad y comprensión”, pero lamentablemente esta tragedia, necesita algo más que palabras. Decirle a los jóvenes que “para divertirse no es necesario perder el control”, mueve a la hilaridad…A los vecinos de las calles del Centro les asiste toda la razón y están en su derecho de denunciar y trasladar el problema a la Justicia para que actúe en consecuencia. No se puede tolerar el orinar, defecar y vomitar en la vía publica, llegando a provocar el cierre de bares y restaurantes por amenazas.
El consumo de bebidas en calles y plazas se ha internacionalizado, pero concretamente, en el caso del Centro de Málaga en estas fechas, se fomenta, entre otras razones por el precio de las copas en bares, discotecas y clubes, dinero del que carece la juventud y que miles de padres no pueden sufragar. Si alguien propusiera la Ley Seca a estas alturas le tomarían por loco, si bien, la prohibición de esta práctica debe cumplirse con todo rigor por parte de las autoridades.
Como colofón, lo prioritario es que tanto los ciudadanos como los miles de turistas visitantes demandan y merecen la mejor de las ferias y con buena voluntad y trabajo, eludiéndose estúpidos protagonismos de algunos políticos, se puede conseguir.
Atentamente. José-Tomás Cruz Varela
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