La turba te inmoló a su fanatismo sin concederte juicio ni recurso, y en tu carne sufriste el cruel abuso de un pretendido y falso patriotismo.
La sed de violencia, el barbarismo sangraban tu país, loco y confuso; y en medio estabas tú, poeta iluso, muriéndote de amor y de lirismo...
...y te hicieron callar. Pero gritando, tu verso late aún, vive buscando tu sangre, convertida en Eccehomo.
¿Hasta cuando será? ¿Qué oculta fosa abrieron pata ti? ¿Dónde reposa tu cuerpo malherido por el plomo? |