Golpeado por el zarpazo de la enfermedad, y ya avanzada, Manuel continuó con sus galas hasta donde pudo. Tuvo intención de venir a Alhaurín de la Torre el pasado 18 de junio, tal como aseguró su manager y representante y corroboró su hijo, Diego del Morao, quien lo sustituyera para la ocasión.
A Manuel le gustaba Alhaurín, le gustaba el festival y le gustaba nuestra peña. Y no lo digo por decir sino que en varias ocasiones hizo referencia a este nuestro festival y nuestra peña con el mismo cariño que aquí se le profesó. No en vano la peña flamenca lo reclamó en numerosas ocasiones, no ya sólo en el festival sino también en las Cenas Flamencas que se organizan en invierno así como en recitales. Además de su acompañamiento magistral en el toque, Moraito solía marcarse sus “pataítas” por bulerías en el fin de fiestas. Aún recuerdo una cena flamenca en el Bar Peña en la que Manuel se arrancó por bulerías junto al Nano de Jerez y a José Mercé. Queda constancia en las memorias y en algún cuadro que cuelga de las paredes del lugar más flamenco de Alhaurín, la peña flamenca.
Su señorío y su empaque de guitarrista estelar no han pasado desapercibidos y muchos han sido los reconocimientos que así lo certifican. De esta manera, Manuel ha podido ver reconocida por los flamencos su trayectoria como artista.
Maestros de la talla de Moraito Chico son tan escasos como brillantes. Su toque quedará siempre con nosotros y siempre podremos volver a él una y otra vez a escuchar sus grabaciones. Creativo, original, respetuoso, clásico, divertido, desgarrador, espectacular. Así era Moraito con su toque de guitarra. Y gitano, mu gitano.
Se ha ido un andaluz ilustre, un gitano que ha sabido transmitir el más puro sabor jerezano no sin antes dejarnos un intenso legado musical que abre sus vertientes no sólo en el acompañamiento en el cante sino también como guitarrista solista. Además, deja a su hijo Diego del Morao como representante de una de las estirpes más prestigiosas y reconocidas en la guitarra, la de Los Morao.
De Moraito en Alhaurín hay muchos recuerdos. Los que tuvimos la suerte de tratarlo en alguna ocasión pudimos comprobar que era una persona sencilla a pesar de lo extraordinariamente grande que era. En la memoria de muchos quedará el recuerdo de Moraito Chico acompañando a José Mercé en el campo de fútbol durante el festival. Con la brisa que se levantaba en la madrugá, el eco de los toques de Manuel del popular tema “Aire” dando la salida a José Mercé y un público expectante me quedo hoy. Hasta siempre, maestro. |