No veo en estas páginas que nadie diga nada de la dimisión de Francisco Camps. Algo muy malo pasa en este país, para que un político imputado por estar metido hasta el cuello en una trama de corrupción y de un soborno reiterado, que ha tenido que dimitir por esta causa forzado por su propio partido después de mentirle a todo el mundo; nos lo conviertan en el prototipo de ciudadano ejemplar, honrado y lleno de grandeza, según Rajoy, un hombre que se ha sacrificado por su partido y por su país. Rita Barberá añade que: “Se ha fiado de quién no debía y se han aprovechado de él”. Una pobre e inocente víctima, cual pardillo, de las manipulaciones de un trepa adulador sinvergüenza y sin escrúpulos.
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Pero no se están refiriendo a un chiquillo imberbe de primero de la ESO, hablan del Señor Presidente de la Comunidad Valenciana y de sus más estrechos colaboradores. Por si fuera poco esta tomadura de pelo al sufrido ciudadano, harto de que lo esquilmen y encima lo engañen, intentan darle la vuelta a un tema tan grave diciendo que tiene que seguir su ejemplo Griñan y dimitir por el caso de los ERES en Andalucía, un caso en el que al contrario que el presidente de la Generalitat, no está imputado. Piden también la dimisión de Rubalcaba, (no saben qué hacer para quitarlo de en medio) y del nuevo vicepresidente, nada menos que por colaboración con banda armada, caso por el que tampoco están imputados. Nadie en su sano juicio puede pensar que estén implicados por muy del PP que sea.
Esta actitud de remover el lodo volviendo todas las aguas turbias a ver si confunden al ciudadano común y presunto votante desconcertado, sólo está creando una creciente desconfianza en la clase política que perjudica a una nación desde su misma base y contamina, los principios más elementales de la verdadera honradez.
Si estos señores del PP, con sus patrañas y mentiras, son los ciudadanos ejemplares que nos van a gobernar en los próximos años, Dios nos coja confesados.
Zapatero tenía que haber pinchado la burbuja a tiempo como él mismo reconoce, pero ¿Quién se lo hubiera perdonado entonces? Su mayor error fue decirnos que todo iba bien cuando todo iba francamente mal, su injustificado optimismo ante una crisis mundial, crisis provocada por el capitalismo y sus especuladores. Pero no es ni de lejos el causante de ella, ni Aznar, que nos enterró en ladrillo, un modelo a seguir. Tampoco lo es Francisco Camps.
Tal vez este sistema piojoso les resulte rentable al PP y consigan votos, pero será a costa de rebajarnos a todos al nivel de los peores.
Adriana Ruiz. |