Biografía de Benítez.
Nació en el malagueño pueblo del Burgo en 1878. Su padre fue capitán de Infantería, motivando aquella ascendencia familiar su ingreso en la Academia de Infantería de Toledo, cuando todavía no había cumplido los 17 años. Dada la necesidad de oficiales por los vientos de guerra que corrían en Cuba y Las Filipinas, aprobó el curso abreviado, saliendo de segundo teniente el 22 de julio de 1896. Por entonces ya tenía 1´75 metros de altura y traducía el francés. Fue destinado al Regimiento Aragón nº 21 en Lérida. De allí, por sorteo, la 8ª Compañía a la que pertenecía fue destinada a Cuba., viajando a la isla en correo “Gran Antilla”. En Cuba contrajo las fiebres de la isla, pero mejorado, destacó en varias acciones de guerra, siendo condecorado con la Cruz Roja del Mérito Militar y la Medalla de Santa Cristina. Tras ser herido en una pierna, supo en el Hospital de Holguín de se ascenso a primer teniente. Recuperándose todavía, regresó a la Península en el año del Desastre de 1898, reincorporándose al regimiento Aragón nº 21 (Barcelona), y pasando otros periodos de su vida castrense en los regimientos Extremadura nº 15 (Málaga), Regimiento de Montaña (Ronda), Gravelinas nº 41 (Badajoz), IV Batallón de Montaña de Algeciras, Garellano en Bilbao, Regimiento del Príncipe en Oviedo, y Cajas de Reclutas de Cartagena y Sevilla. Su primer contacto con Melilla se produjo el 4 de mayo de 1912, al mando de una compañía del Regimiento Ceriñola nº 42. En Melilla enfermó de nuevo, regresarando a Málaga con convalecencia. Se casará con doña María de las Nieves Fernández de Oja, con la que tendrá a su única hija, Julia. Regresa definitivamente a Melilla en 1818. Como jefe de batallón participará en diversas columnas móviles en Reyen y Kandusi. Ejercerá el mando accidental del campamento de Segangan, y en 1918 forma parte de la columna de Tisafora. Tras algunos problemas, el destino le envía en 1921 a la línea avanzada del frente (145 km, desde Melilla), a la posición de Sidi Dris, tras el río Amekrán, que en la noche del 1 al 2 de junio soporta un duro ataque de la harka, crecida tras la victoria de Abarrán. Benitez es herido pero Sidi Dris no puede ser tomada por beniurriegueles y tensemaníes. Finalmente, en julio de aquel mismo año releva al comandante Mingo en el mando de Igueriben. Tras una defensa numantina de la posición cercada por fuerzas muy superiores rifeñas, en la que durante cuatro largos días se carece de agua, Benítez y la casi totalidad de los defensores perecen el día 21 de julio. Comienza el “Desastre de Annual”.
De Málaga a Igueriben: tras la huella del comandante Benítez.
Después de varios años recogiendo y guardando documentos, artículos de revistas especializadas y bibliografía, que llevaron a la realización de mi primer cómic histórico editado por fascículos en el Diario “SUR”, titulado “El héroe de Igueriben”; la Asociación de Estudios Melillenses se interesó por la ampliación que hice posteriormente de la obra, ya entonces titulada “La Ruta de Annual”, conllevando esta buena relación con sus integrantes, a que formara parte de la expedición que se pensaba realizar en octubre de de 1989. Hicimos la “Ruta de Annual” completa: Melilla, Nador, Zeluán, Monte Arruit, Tistutin, Batel, Dar Drius, Ben Tieb, Izummar, Annual, Buimeyan e Igueriben. Especialmente en esta cota fueron muy emotivas las sensaciones, pues con el plano del único oficial de la posición que sobrevivió, pudimos localizar el lugar exacto que ocupó la tienda de campaña del comandante Benítez en los últimos días de su vida. La superficie de Igueriben permitía recuperar entonces, las huellas del fragor de los combates que por ella se libraron durante el asedio: vainas y peines de los fusiles Mauser (mod. 1916) de los defensores, y proyectiles de los fusiles Lebel (mod. 1886) y de los viejos Remington de los rifeños. También econtramos una vaina de artillería y otra sin estallar de los cañones del capitán La Paz, del Regimiento Mixto de Artillería de Mellia; restos de alambradas, bolas de las granadas que estallaron en la posición cuando el propio Benítez pidió que los cañones de Annual dispararan sobre ellos en los instantes en los que los rifeños ya entraban por los parapetos... Aparte de los sentimientos vividos en Igueriben, Annual y otras poblaciones y posiciones citadas anteriormente; si he de destacar algo sobre lo demás, me quedo con las buenas relaciones y atenciones que recibimos de los rifeños, así como de la valoración del estudio topográfico que hicimos sobre el propio terreno, por la incidencia directa que éste último tuvo en el propio “Desastre””.
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