Señor Juan Carlos Sanz de Ayala, con relación a sus escritos del 01.06.06 y 22.06.06 aparecidos en Alhaurín.com, he de manifestar que no contesté al primero de ellos, por el simple hecho de no estar conectado a Internet. El día 23.06.96 he tenido noticias de ambos, a través de un amigo. Señor Sanz de Ayala, en cuanto a la pregunta que en día me formuló el señor Gervasio Hernández y que tanto parece preocuparle, ya le respondí con fecha 7.02.06 en el sentido en que ni Ecologistas en Acción, a la que me honro pertenecer, ni yo mismo formamos parte –ni formaremos- de la hipotética fundación promovida por la Patronal de las Canteras a la que Vd. tanto alude.
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Quede tranquilo, señor Sanz de Ayala. No he sido tragado por ninguna ballena. Tampoco soy artífice ni partícipe de cuantas acusaciones imputa gratuitamente a mi persona, derivado del principio de “tu difama que algo queda” y dan fe del oscuro origen de algunos individuos de la entonces Prensa General del Movimiento, de la que Vd. procede, señor Sanz de Ayala. No le quepa la menor duda, tendrá que responder ante la ley y aportar pruebas que fundamenten estas acusaciones vertidas en un medio de comunicación. Ud. Ya lo sabe, puesto que fue condenado en firme por similar asunto.
No sufra, señor Sanz de Ayala, no he tirado la toalla ante el grave problema que padece Alhaurín de la Torre, pero pienso que tanta reiteración sobre el tema canteras provoca hastío en buena parte de la población. También por la escasa capacidad de algunos miembros destacados de la lucha por la erradicación de las mismas, que con la mayor desvergüenza se apropian de mi labor en beneficio propio.
Juan Manuel Cestino Juárez, quien firma estas líneas, jamás ha recibido dinero ni prebenda alguna de nadie. Tan incompresible le parece al señor Sanz de Ayala, que alguien viva honradamente, al igual que millones de españoles, del fruto de su trabajo. En mi caso del que realizo en el Instituto Español de Oceanografía. No sé por qué me viene a la memoria aquello de “el ladrón cree que todos son de su misma condición”.
Señor Sanz de Ayala, resulta difícil entender que personas como Vd. que vive gracias a la generosa donación de un órgano vital, tenga en tan poca estima la condición humana y vierta sobre una persona a la que afirma no conocer, la ignominia y el descrédito. Así, sin más, porque le viene en gana. Seres resentidos y frustrados, señor Sanz de Ayala, han existido siempre y constituyen lacras execrables en cualquier sociedad. Afortunadamente, en Alhaurín de la Torre, donde nació mi hijo, no abundan estos tipos repugnantes. Salvo excepciones.
JUAN MANUEL CESTINO JUÁREZ. |