Los corredores volverán a sus casas… de momento sólo ha sido una toma de contacto con el lugar de la carrera, hora a la que dará comienzo, normas que deben acatar, y sobre todo, han puesto cara a los jueces que van a valorar el desarrollo de la carrera y los que determinarán quienes merecen subirse al pódium.
El domingo ya sí, pistoletazo de salida. Esta primera carrera durará dos horas en las que los miembros superiores de cada corredor, deberán demostrar con buena letra y sin faltas de ortografía, que se dominan los conocimientos necesarios para afrontar decisiones, para organizar, coordinar, reforzar, ampliar, secuenciar y todos los verbos terminados en -ar relacionados con el arte de enseñar.
Vuelta a casa para coger fuerzas y a esperar con nerviosismo el segundo pistoletazo. En esta segunda carrera ya no participan 110 personas como en la anterior, ahora, cada día, compiten unos 10 corredores, los cuales deben demostrar de manera oral por ué su carrera ha sido la mejor, la más sólida, coherente, justificada, adaptada a las circunstancias… y tratar de convencer a los jueces de que son los mejores, y para eso, defenderán ante los diez ojos que componen cada tribunal, su manera de trabajar, de hacer, de programar... Una hora para los novatos, o media hora en el caso de corredores aventajados que ya han corrido en carreras anteriores, es el tiempo que tienen para ello. Todo un año entrenando para este sprint final. Hay que saber expresar, transmitir, concretar, hay que demostrar que se sabe y además, que se sabe trabajar.
Los jueces ya han valorado la primera carrera y ahora tienen que puntuar este segundo tramo, dejándose guiar por su intuición, sus conocimientos y en algunos casos, por su cansancio. Evaluar cada día a tantos corredores desencadena un factor suerte con el que todos los corredores no contarán. Sólo 10 de cada 100 ganarán la carrera.
Por fin acaba. Los corredores esperan con anhelo los resultados, porque a pesar de haber realizado una buena carrera, ahora falta la valoración de otros jueces que se dedican a puntuar los méritos de cada participante. Y esto implica, que si has hecho una buena carrera pero tienes pocos méritos, la carrera ha sido en vano, o que si has hecho una carrera patética pero tienes muchos méritos puede que hayas ganado la carrera o en el tercer y mejor de los casos, puede que el corredor haya hecho una buena carrera y además tenga méritos suficientes para acompañarla, entonces se descorcha el champán y se disfruta de la maravillosa victoria. La competición finaliza a mediados de julio, y es entonces cuando se conocen a los nuevos corredores que acaban de ganar la carrera de su vida. Una carrera larga y complicada, en la que se han invertido muchos esfuerzos, muchas horas de entrenamiento y sacrificio, pero si se gana, merece la pena haberlo hecho.
Mi mensaje para todos los docentes vocacionales es que nunca dejen de correr porque aunque sea duro, la meta existe y si existe, se puede llegar.
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