La colleja es una hierva perenne que puede alcanzar de los 60 a 90 cm. de altura, la parte de crecimiento aéreo llega a su plena madurez a mediado del verano, pero cuando es cultivada, en zonas de riego, permanece creciendo y dando tallos y hojas tiernas todo el verano y al llegar los fríos, es cuando remite su crecimiento, e iverna entre los tres a cuatro meses según zona y clima en que se encuentre. Aunque sus hojas y sus tallos son caducos, esta planta se encuentra de forma perenne, gracias a un rizoma subterráneo este es el que hace que esta hierva sea muy invasiva, sus hojas son pecioladas finas y laceadas, éstas y los tallos tiernos son comestibles en todas sus partes, sus flores están formadas por unos pequeños globitos, de entre dos a tres centímetros de diámetro, en su extremo presenta una roseta de cinco pétalos, y son como pueden observar en la foto adjunta; también existe otra variedad, que sus globos y flores son diferentes, tanta en color como en longitud de estos, y también son comestibles.
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La colleja siempre fue una hierba que fundó cariño y simpatía entre los humanos, desde la antigüedad, los niños siempre jugaron con los globitos que forman sus flores, haciéndolos reventar en la cabeza de los amigos, de los cuales accionan una pequeña detonación; de aquí viene el dicho de dar o recibir una colleja, que significa dar un toque de mano en la cabeza del amigo sin animo de hacer daño, pero de forma que suene como una palmadita, lo que daba una gran muestra de amistad, el que la recibe casi siempre mira a su amigo seriamente, y el que la da se retiraba muy rápido haciendo alguna que otra broma verbal.
Esta hierba es una excelente verdura comestible, la que cuado se encuentra con sus hojas y tallos tiernos se puede consumir, de diversas formas, desde crudas en ensaladas, tortillas de huevos, revueltos de carnes y otros, o en guisados de verdura, al igual que si fuesen, acelgas, coles o judías verdes, y a demás es u buen regularizador del aparato digestivo si se consumen con moderación.
El cultivo de esta hierba, se puede iniciar mediante su semilla las que aparecen al final del ciclo dentro de los globitos, y por esqueje de su propia raíz, lo cual se ha de hacer a finales del invierno, y en cuestión de cuarenta a sesenta días seria el momento de empezar a cortar sus tallos para el consumo.
Este cultivo fue desapareciendo como ocurrió con las alcaparras, por la carestía de la mano de obra y porque a los agricultores les era muy dificil a la hora de eliminarlas a este, para cambiar a otros tipos de cultivos. Las collejas en su estado silvestre, se pueden encontrar casi en todos los tipos de terrenos, por lo que son más frecuentes en los márgenes de las tierras cultivadas y que es una planta que lucha muy bien por la supervivencia de su especie, tanto por su semilla como por la prolongación de sus propa raíces.
Si algún día las encuentras las recoges y las consumes, y que te aproveche.
Gracias por su visita; les saluda atentamente, Francisco Solano Ríos. |