La manifestación del domingo pasado en muchas ciudades españolas convocada a través de las redes sociales me hace revivir esperanzas ya casi olvidadas. La vergonzosa actitud de los gobiernos de los países “civilizados” que, ante un traspiés del sistema, se lanzan a frenar su caída ayudando a la banca (“la banca gana”) han dado la razón a aquellos que, desde los ya lejanos días de Seattle, se tiran a la calle denunciando que son las grandes empresas multinacionales, y no los gobiernos, los que rigen nuestros destinos. |
Los llamados peyorativamente antisistemas o antiglobalización son quizá nuestra única esperanza. Lamentablemente tiene que ser la crisis la que haga que la gente se levante contra los abusos del poder. Un poder cómodamente establecido sobre su fuerza mediática y su implacable ley D´Hondt, sobre su Madrid-Barça y su Plaza Mayor, sobre su pensamiento único y su “separación” de poderes: sobre el PP y el PSOE. Que nos lo cuenten a los habitantes de Alhaurín que, de vez en cunando, miramos a la Sierra.
La reciente aparición del curioso libro “Indignaos” y su versión española “Reacciona”, en el que colaboran firmas con cierto prestigio intelectual coincide con este “levantamiento”. El cambio de sistema ya no puede tardar: esto se derrumba. Quizá, por fin, empecemos a vislumbrar el fin del crecimiento económico infinito bajo la regla darwinista del “sálvese quien pueda” defendida contra los elementos por los dos partidos hegemónicos. Empecemos por el principio: el domingo elegiremos a los que nos representarán a nivel local en los próximos cuatro años. De nosotros depende. Eduardo Sáez Maldonado. |