En aquel escrito le daba el beneficio de la duda, esperando su respuesta, a las acusaciones que se le hacían a su organización ecologista y a él en particular, de haberse "vendido" a los intereses de los canteros al desaparecer del mapa defensivo de la Sierra, siendo él uno de los fundadores en su día de la Plataforma PDSS. Según estas acusaciones, el señor Cestino hubiera aceptado un cargo "de retiro" en la famosa Fundación a cambio de no dar la tabarra y justificar las excelencias, engañosas, de la supuesta reforestación de la Sierra que justificaba la vuelta al trabajo de los huelguistas, de los camiones, de la extracción y de la reapertura de las canteras, situación en la que nos encontramos en la actualidad contraviniendo la sentencia judicial que las cerró.
El señor Cestino ni me contestó. La verdad es que no me esperaba menos. Estos ecologistas de pacotilla una vez llegados a una cierta edad y una vez conocido el mundo a costa de los dineros generados por lo "verde", se retiran cual elefantes moribundos a cualquier puesto medianamente remunerado y tranquilo que le ofrezcan, sobre todo si dependen de la Administración, que ésos, por fijos, son los mejores. Y no es que me moleste que no contestara. Quizás, dije en su día, esté en una campaña transoceánica estudiando el apareamiento de las focas monje, o la incidencia de las flatulencias de los callos madrileños en la capa de ozono. Y allá debe de seguir porque no ha dicho ni pío.
Pero no sólo él, sino ninguna persona, entidad, asociación, institución, ni siquiera Luis Bravo -que contesta a todo con presteza, sea de su competencia o no- nos ha explicado cómo está el tema de la Fundación, en la que se van a mover, dicen, alrededor de tres millones de euros anuales, que no es moco de pavo.
Por no extenderme más, y vista la desaparición en combate de Cestino, que ya he denunciado al CSI por si encuentran algún indicio de su existencia, epitelial, seminal o salival, vuelvo a lanzar las preguntas al aire, por si alguien, sea Cestino, los canteros, la Junta o el Ayuntamiento, es capaz de respondernos y darnos las informaciones a las que tenemos derecho los ciudadanos:
-¿Por qué parece que usted ha desaparecido? ¿Problemas de salud? ¿Viajes? ¿Otros? -¿Existe tal Fundación? -¿Formará parte, usted o alguien de su Asociación, tal y como denunció en su día Jervasio Hernández-Hurtado de dicha Fundación? -¿Cuáles le han dicho que serán sus objetivos, sus líneas de actuación, sus plazos, sus intereses y quiénes son las personas e instituciones que la conformarán? -¿Con qué presupuesto le han dicho que se contará, quién lo aportará y cómo se gastará y para qué? ¿Quién controlará las actuaciones y sobre todo el gasto? -¿Cuántos cargos remunerados se supone que tendrá dicha Fundación y cuáles serán las compensaciones económicas de sus cuadros, tanto directivos como auxiliares? ¿Será usted uno de ellos? -¿Independientemente de que la PDSS esté o no -parece ser que no estará- en dicha Fundación, se le ofrecerá a esta asociación información exhaustiva de la labor de la Fundación o permanecerá en el ostracismo informativo como hasta el día de hoy?
Dineros, dineros, dineros. Capaces de transformar paisajes y paisanajes. ¿Alguien nos lo explicará? ¡Vamos a ver! Juan Carlos |