logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com

Sobre los envenenadores de gatos

Manolo Outes. 01.04.11 

La gente que vive en Alhaurín de la Torre está volviéndose cada día más exclusiva, o bien podría decir excluyente. Creo que algunos hasta se acuerdan de las cámaras de gas, pero todavía no se atreven a proponerlo. Sería una solución final que probablemente agradaría a unos pocos. El caso es que vengo notando desde hace meses cómo desaparecen unos animales que apuestan por ser libres, aun a costa de una supervivencia difícil y escasa. Los contenedores de basuras se convierten en sus cuarteles de intendencia y se juegan el tipo por conseguir los desechos que le sobran a los seres humanos. De la misma manera que nos desembarazamos de nuestras miserias para amontonarlas en lejanos vertederos de muy difícil eliminación, tampoco queremos tener cerca a esos pequeños felinos que, por otra parte, no se fían demasiado de los simios evolucionados. 

El gato es el enemigo público número uno en mi urbanización. Pueblo Cortijo no lo quiere. Un grupo, organizado o no, adscrito a los poderes públicos o no, ha optado por un método cruel para desembarazarse de esas vidas independientes y bohemias. Un método silencioso y ancestral, que ocasione la menor molestia al verdugo cobarde que lo ejecuta: el veneno. El mismo veneno que ha eliminado a tantas especies de nuestros campos y que la misma ley proscribe por su fuerza destructiva indiscriminada.

Pienso que esos asesinos de pacotilla le conceden poco espacio a la reflexión y sí mucho a su interés puramente egoísta. ¿Acaso no hay en algún sitio espacio para albergar a estos pequeños seres indefensos? ¿Es sólo el cálculo de costes lo que les induce a utilizar el medio más barato, expeditivo y repugnante? ¿No podrían contar con alguna sociedad protectora de animales y cederles su custodia?

Me ha sobrecogido contemplar a la última víctima de esta locura, con una mancha de sangre junto a la boca y un postrero testimonio de su sufrimiento en la cola: heces huidas de un estómago cargado de veneno. Las fotografías ahorran cualquier descripción. Por sí solas deberían valer para que el envenenador de turno exprimiera su escaso talento y cayera en la cuenta de su extrema crueldad.

Para terminar, reproduzco unos párrafos que un día me inspiraron el extraordinario ser que ahora es combatido por el más destructor de los animales: el ser humano.
 
_____________________
 

EL TIEMPO SE DETIENE

Parecía una estatua hiperrealista, ya que ni un sólo movimiento se advertía en su forma perfecta. Los ojos, grandes e inmóviles, vigilaban con plena atención al latente peligro que inspiraba aquel observador. Las orejas eran dos eficaces controles auditivos y los bigotes y los pelos por encima de los ojos y debajo de la barbilla, repletos de haces de nervios, podían detectar la más ligera vibración de la amenaza que se cernía sobre él.

Además, el tapetum lucidumque, tejido reflectante situado detrás de la retina de sus ojos, aumentaba 50 veces el rastro del débil rayo de luz que reflejaba el oponente, a lo que ayudaba también la gran adaptabilidad de las pupilas, abiertas en círculo máximo en la penumbra para recoger la mayor cantidad posible de luz y que se reducían a dos finos hilos verticales en condiciones ordinarias.

Transcurrió una eternidad para aquel observador curioso, embelesado con la soberbia y oscura estampa del gato, que resaltaba el brillo ancestral de sus ojos y cuyo minúsculo cerebro permanecía extraordinariamente atento. Eran dos apuestas abismalmente distintas: el hombre miraba algo atractivo y salvaje, sin riesgo alguno. El pequeño felino se jugaba la vida.

Tras un sabio cálculo del conflicto, el mau, como lo llamaban los antiguos egipcios por su maravillosa capacidad de visión, relajó sus potentes detectores y distendió los músculos, consciente de que había pasado la alarma. Pestañeó dulcemente y luego giró levemente la cabeza. Su apariencia retornó a ser suave y formidablemente delicada.

 De las entrañas del observador humano emanó un confortable bienestar, que no era sino un eco de la absoluta serenidad que mostraba el ahora vulnerable animal. Entendió que allí no había habido pensamiento y sí sólo un momento de existencia sin tiempo, en el que ambos fueron un simple hálito  del universo.

Saludos cordiales para todos, menos para los envenenadores.

Esta noticia ha recibido 1961 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

16055539
visitas desde nov. 1998