Las cabras y los cabritos están dotados de pezuñas especiales, con las que saltan de peñasco en peñasco como los canteros entre sentencia y sentencia. O sea: sin inmutarse. La sabia naturaleza los ha dotado además de una agudeza visual a prueba de depredadores de los que huyen con sus afiladas pezuñas por los riscos inexpugnables... como los canteros huyen de Plataformas y Jueces con gran éxito hasta ahora... Sólo Rodríguez de la Fuente consiguió que un águila de gran porte se llevara volando una cabra. Esa secuencia magistral ha quedado para deleite de generaciones. Pero hasta eso tenía truco: le habían puesto allí la cabra muerta o inmovilizada, porque si no, la rapaz se come ante la cámara un "mohón" de borreguito.
De lobos sabía también mucho el malogrado Rodríguez de la Fuente. Y éste te podría decir la escabechina que un solo lobo puede hacer en una manada de tan sólo noventa borreguitos. Y aquí no estamos hablando de un lobo, sino de una auténtica JAURÍA hambrienta de dineros y áridos, los canteros, que cazan borreguitos en manada, como los lobos, con estrategias perfectamente calculadas. Ni aunque sumáramos los demás borreguitos -los que defendemos la Sierra pero pensamos que la firma personalizada de la denuncia no es la estrategia más adecuada- la manada estaría como afirmas, querido Porcel, a salvo. Los lobos sí tienen mucho que hacer. Pueden divididr el compacto rebaño. Pueden comerse crudos a unos pocos borreguitos de la periferia de la manada ante la mirada atónita del resto, causando una "espantá" pavorosa. ¿Has visto alguna vez un rebaño desquiciado y fuera de control? Pueden incluso tirar por los suelos el espantapájaros y acudirán en masa las águilas, los cernícalos y los buitres carroñeros. Demasiado trabajo para un pastor calvito con pocos perros ayudantes, imprescindibles para una labor tan árdua.
En cuanto a la Justicia y su Caballería, tengo mi propio criterio, y naturalmente no lo voy a exponer aquí, porque vivo mejor en mi casa que en otro barrio de nuestro pueblo lleno de personajes famosos. Pacheco dixit: "La Justicia es un cachondeo". Eso pensaron ayer los ladrones pillados "in fraganti" en un "intento de robo" por una unidad de los GEOS, a quienes el juez dejó en libertad "porque el fiscal no le pidió que los encarcelase". La Justicia está muy enfrascada en dejar etarras en la calle, en soltar delincuentes que entran por una puerta y salen hasta por la misma, si te descuidas. La Justicia se compone de personas. Jueces, fiscales, abogados, procuradores... toda una ristra de PERSONAS cada una de su padre y de su madre, como es lógico. Personas susceptibles hipotéticamente de ser influenciadas, de sentirse cohibidas por elementos externos a la esencia de las Leyes. Personas que pueden estar faltas de motivación, faltas de medios, faltas de ganas. Personas entre las que hay más o menos vagancia, más o menos diligencia, más o menos firmeza ante enemigos poderosos y muy, muy ricos. La caballería de la Justicia muchas veces parece como que está durmiendo, aunque no sea así, por supuesto. Ahí tienes a Farruquito palmeándoles y bailándoles mientras la caballería se aburre.
Y así estamos, querido Porcel, mamoneando que te mamoneo, camioneando que te camioneo, y trabajando que te cantereo. Esperemos que ocurra como en las películas, y cuando ya los cercados estemos al límite de nuestras fuerzas, suene el "tararí, tararí" del Séptimo de Caballería y venga un juez, aunque sea un secretario judicial, aunque sea, qué menos, un fax y por fín se acaben los trileros que nos están mareando con sus cubiletes y sus bolitas de papel.
A ver si es verdad que llega el día en que los borreguitos puedan pastar con tranquilidad en las canteras llenas de arbolitos de las que se hayan ido las cabras y los cabritos. Pero por ahora no es más que una utopía, bonita, que comparto contigo y con otras muchas personas de Alhaurín, pero... utopía al fín, querido Manolo. Mientras tanto, puedes ir contándolos por la noche mientras saltan uno a uno. Ayuda a conciliar el sueño. Es menos nocivo que el Valium. Y más barato. Juan Carlos. |