Reconozco que existe algo más de polvo de lo habitual que en otros sitios, y algunos días debido al viento o a las condiciones atmosféricas se ve alguna nube polvorienta por encima de la sierra pero nada preocupante. No se crea que soy un privilegiado, no conozco ningún vecino que tenga distintas condiciones a las mías, ni he oído nunca hablar de algún caso de enfermedades pulmonares por el hecho de que exista polvo en suspensión, ni he leído jamás en la prensa que existiera alguna y le juro, que si existiera, me habría enterado, porque la difusión mediática que se le hubiera dado habría sido descomunal. Por ello, porque no padezco ningún síntoma de los que usted narra, consecuencia de las canteras, porque tengo vergüenza y no me gusta pedir nada a lo que no tenga derecho, no voy a exigir ninguna indemnización a las empresas, además no puedo probar algo inexistente. Somos treinta mil personas en este pueblo los que no hemos solicitado esa indemnización, y ya ve que yo soy uno de los mas afectados por la situación de mi vivienda, y ustedes, los peticionarios, son 96. ¿No cree que a lo mejor treinta mil pueden tener mas razón que 96? Porque a nadie le amarga un dulce. Doscientos mil euros, 33,3 millones, es una cantidad importante, más de ocho veces mi sueldo bruto anual y es para pensárselo. Si encima lo multiplico por dos, añadiendo a mi mujer o por cuatro si pongo a mis dos hijos, como ha hecho alguno de ustedes, el montante general es como si te tocara el gordo de la bonoloto. Vienen ustedes repitiendo la misma letanía aprendida durante años, la culpa la tiene el Ayuntamiento del PP, y usted Sr. Sáez, como miembro de la PDSS deja impronta en su escrito de estar totalmente imbuido por la doctrina oficial de esa Asociación. La culpa es del Ayuntamiento y del destrozo a la Sierra a la cual usted califica de “patrimonio de la sociedad”. Por cierto, no sé si dentro de la doctrina oficial que usted ha recibido o imparte, sabe que los terrenos de las canteras son de las empresas, que esas parcelas no pertenecen ni a la Junta ni al Ayuntamiento, son de ellos. Son tan propietarios como somos propietarios nosotros de las nuestras. Recuerdo la gran cantidad de pinos que había antes en nuestra urbanización, -de ahí su nombre-, ahora quedan bastantes menos, ya sabe, los chalés como los nuestros y las piscinas también acaban con la naturaleza. Y parcelas donde se criaba el tomillo y romero ahora existen losas de hormigón y patios embaldosados para hacer las barbacoas; y asfalto, mucho asfalto en las calles y si hay poco o en alguna calle falta, se le exige al ayuntamiento que eche mas. Recuerdo que cuando compré mi parcela había en ella una madriguera de zorros, salieron huyendo cuando vieron llegar a los albañiles y las hormigoneras. Hace ocho o diez años que ya no veo conejos deslumbrarse con los faros de mi coche. Supongo que estarán con los zorros. Ignoro el tiempo que lleva usted Sr. Sáez o la Sra. Schaffer en Pinos (ella, según ha confesado, poco), pero hace 23 años era una delicia. Eso no quita que tienen ustedes todo el derecho a quejarse, a exigir una indemnización donde corresponda, -en el ayuntamiento por supuesto que no-, porque lo que ustedes han pedido, ha sido doscientos mil euros al ayuntamiento, treinta y tres millones y pico de Ptas. Al menos eso es lo que pone en el papel que ustedes han firmado y supongo que ustedes leen lo que firman ¿o no? No sé, posiblemente alguien les haya engañado, como los tiene engañados en tantas cosas, y les haya dicho que la petición es para que el ayuntamiento la traspase a los canteros. Pues no, el papel es muy clarito y a quienes ustedes reclaman es al pueblo de Alhaurín de la Torre. El otro día, mi encarnizado adversario polemista (que no enemigo), Juan Carlos Sanz de Ayala escribió un buen artículo, -por el que le felicité- y decía al final: “Compañeros de la PDSS: sigamos luchando por nuestra Sierra, pero no comercialicemos con ella ni la utilicemos como arma partidista y excluyente. Denuncia si quieres. Estás en tu derecho. Pero antes, haz como yo: piensa”. Él, -por lo que yo sé-, ha pensado bastante y ha llegado a conclusiones; no sé si usted lo habrá hecho o si sus compañeros lo harán, pero si me lo permite, le sugiero que lo haga a través de un ejemplo, -ya que estamos-, bucólico. Un rebaño de corderos suele tener a su frente a un pastor, el pastor les indica el camino y lugar donde pastorear, donde pacer, por qué cañada ir, qué camino es el más adecuado para llegar al aprisco, qué pasto es el más jugoso y cuándo hay que parar; incluso si algún cordero se rezaga de la manada, manda a los perros a que lo traigan de vuelta al rebaño. Pero el pastor no hace ese trabajo por placer o porque disfrute tocando la flauta a la sombra de una higuera. El oficio de pastor es duro, exige estar andando por los campos y pendiente de todo y vigilando que nadie se despiste, que no haya corderos rebeldes. Luego tiene su contraprestación económica, a los corderos les esquila y les saca la lana, los ordeña para obtener su leche e incluso si alguno es viejo o rebelde lo vende al matadero para que termine ensartado en un pinchito moruno. Nadie se mete a pastor de rebaño por placer, -en los tiempos que corren-, nadie. Sr. Sáez espero no se ofenda por el símil, pero lo considero bastante adecuado. No es preciso que le diga a quién considero yo el pastor en la PDSS, seguro que usted y todos los lectores lo han adivinado. ¿Quién esta pendiente de todo?, redacta los comunicados, sale en los periódicos, dirige, manda, ordena, dice donde hay que firmar, planea las estrategias jurídicas, políticas, y en definitiva lleva al rebaño. ¿Quién esquila y saca la lana?, quiero decir, ¿quién es el único que cobra mensualmente de los fondos aportados por las cotizaciones de los asociados?, ¿quién es popular y reputado jurista?, ¿quién ha obtenido prestigio y reconocimiento público?, ¿quién ha obtenido un cargo en otro ayuntamiento, por sus reconocidos conocimientos sobre canteras?, incluso en el terreno político, actúa de concejal consorte. Escribe, aunque no firme con su nombre, muchas mociones, asesora a los concejales de oposición y lleva todos los asuntos jurídicos. Últimamente, está empeñado en que su esposa se siente en la alcaldía, o consiga la primera tenencia, yendo de cabeza de lista. Pero desde que se dio a conocer la Sentencia del TSJA, se ha embriagado de gloria. La embriaguez de la victoria es la peor de las secuelas para un guerrero tras la lucha, se pierde la objetividad y si no se sabe administrar, vas directo al cataclismo, tú y tus compañeros. Desde esa fecha, es equivocación tras equivocación, política y jurídica y la última la indemnización, no por las consecuencias que traiga, está tan mal fundamentada y redactada que se desestimará y fin. Ha marcado a su rebaño con un fatídico 33 en la frente y ustedes solos se han estigmatizado. Todo el mundo lo sabe. Han salido en los papeles y llevan ese número grabado a fuego. Cuando observe al entrar a un bar, en el supermercado, que alguien lo mira y esboza una media sonrisa, ya sabe lo que piensa “éste es uno de los que quieren 33 millones por la cara”. Sus vecinos lo conocen. Aunque usted no lo sepa, será el tema de conversación en tertulias y barbacoas: “fulanito es uno de los de los 33 millones”. Sr. Sáez imagino que pocos habrán ido a decirle: “Oye, eso de la indemnización está muy bien, dame un impreso que yo también quiero los 33 millones”, y a nadie le amarga un dulce. Eso desgraciadamente, es un síntoma de que las medias sonrisas de reprobación campean por los alrededores de su casa. Ayer mismo, oí a una señora decirle a su esposo en un pasillo del ayuntamiento cuando pasó delante de ella la concejal Encarna Ruiz, “mira, ésa es una de las concejalas que quiere los 33 millones”. Patética la política del pastor, no sólo equivocada, sino patética. 96 personas con un 33 en la frente y lo más gracioso del caso, es que “el pastor no la ha firmado” aunque sea por solidaridad y acompañar en su suerte de los demás. ¿Altruismo?, ¿inteligencia?, ¿listeza? Él no se ha marcado con el 33 en la frente. Será porque no se considera un cordero. La solidaridad es un bien escaso en este tipo de personas. Hace unas semanas, cuando las declaraciones públicas de algunos miembros de la PDSS contra policías, políticos, jueces y fiscales, fue el único, que ante el anuncio de que iban a ir a la fiscalía, se apresuró a desmentir las propias. Las canteras están cerradas Sr. Sáez, estamos negociando un Plan de Restauración lo más exigente posible, porque lo que su ayuntamiento quiere es que se restauren pronto y que las canteras recojan sus bártulos y se larguen con la música a otra parte. No se van a volver a abrir más, al menos mientras mande este equipo de gobierno. Desde el 13 de enero se vigila que no haya extracción y nos consta que no la hay. El juzgado lo sabe todo y hasta la fecha no ha puesto ningún impedimento a la forma de actuar de este ayuntamiento con la sentencia, conoce todo de pe a pa. Los expedientes contra las empresas por extraer sin permiso están abiertos y habrá sanción, sanción que no se va a utilizar en pagar indemnizaciones. Si no me quiere creer, está en su derecho, sigan ustedes adelante con su política anti-municipal y caminen por la senda que les traza el pastor. Habrá visto la película “el silencio de los corderos”, supongo conoce el fondo de la misma y de ahí el título. Al menos hágale caso a Juan Carlos Sanz y piénselo.
Luis Bravo.
Con toda seguridad el pastor me va a poner otra querella por injurias y calumnias por este escrito. Me da igual, ya me han puesto tres, he ganado dos y la tercera está por caer. Me lo advirtió a la salida del juzgado el día 17. “Te voy a poner una querella cada vez que hables de mí. No quiero que digas nada mío”. ¿Será porque digo la verdad?
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