Los aires de libertad que llegan del norte de África son, quizá, el inicio de la revolución pendiente en los pueblos explotados colonialmente por Occidente (primero) y abandonados a merced de tiranos (después). Occidente se asombra ahora de la crueldad de los dictadores que hace décadas contribuye a sostener a cambio de estabilidad en las relaciones comerciales: petróleo fundamentalmente. |
Y nos damos cuenta ahora de que el precio del petróleo depende de mil avatares geoestratégicos sobre los que poco podemos influí:, y empieza a subir. Bajar a 110 el límite de velocidad en autovías está bien, sobre todo porque nos puede hacer tomar conciencia de que algo debe empezar a cambiar en nuestro modo de vida, pero hace ya unos cuantos años, desde que empezamos a saber del cambio climático, que esperamos un proyecto serio de sustitución de las fuentes de energía del petróleo por las renovables. No tardaremos, no obstante, en oír voces reclamando el resurgir de la energía nuclear como solución a todos los males, (ya suena algo) incluido la subida del petróleo, sin reparar en que (independientemente de otras muchas consideraciones) el uranio también hay que comprarlo a los pocos países que lo tengan por lo que seguirá habiendo una OPEP (entonces será OPEU) que seguirá teniendo la sartén por el mango.
La solución es, sin duda, el sol, que sale para todos. Pero perdida ya toda esperanza de que los grandes partidos políticos que se alternan en el poder en España tomen alguna iniciativa seria en este asunto, sólo nos queda esperar a que los hechos hagan ver a la población que necesitamos otros dirigentes con un mínimo de altura de miras. Dirigentes que de paso, apoyen a los pueblos oprimidos para que se sacudan las tiranías. No como hace Europa ahora con el norte de África: mirando para otro sitio a ver si pasa el temporal y el petróleo no sube mucho; no como hace España con el pueblo saharaui (con el que tenemos una inmensa deuda moral) alineándose con el tirano (al menos hasta que la revuelta llegue a Marruecos: que entonces ya veremos a quién apoyamos, como ha pasado con Gadafi). Pero mientras sigamos votando al PP y al PSOE no haremos más que avanzar en lo mismo, en lo que ya conocemos. Y no deberíamos tardar en tomar la decisión de avanzar hacia un mundo más justo y respetuoso con el entorno. Aunque sólo sea por la cuenta que nos trae.
Podemos empezar por las próximas elecciones municipales, por ejemplo.
Eduardo Sáez Maldonado
(*El Corán, 7, 32/34) |