Personalmente yo no tengo interés en arruinar a este municipio. Quiero que cierren las canteras ilegales y si los jueces deciden darnos la razón e indemnizarnos a los que con los ruidos durante noche, porque están trabajando las máquinas, no podemos dormir; tenemos una cantidad de polvo inconmensurable con el consiguiente gasto de agua ( siendo un bien escaso) en época de sequía, y un largo etc... reconocido por el propio ayuntamiento, yo concretamente aplicaré ese dinero a pagar lo que estas incomodidades me cuestan, y en el caso de que me sobrara, lo pondría a disposición de una restauración real que no explotación, o de alguna ONG que lo necesitara. Nadie ha venido aquí a vivir para obtener un beneficio de las canteras ilegales.
¿Tendrá alguna responsabilidad el alcalde por haber permitido durante los años de su mandato cuatro canteras ilegales sin que se haya beneficiado el pueblo? En cualquier caso con el argumento esgrimido por Federico Ortega o Juan Carlos Sanz de Ayala parece que lo que hay que deducir es que las canteras son intocables, porque no vaya a ser que si el alcalde les pide responsabilidades arruine a los ciudadanos. A mí también me gustaría que cerraran las canteras sin tener que “perder” mi maravilloso tiempo en luchar por ello pero como no creo en los milagros, no creo que esto ocurra por arte de magia. Isolde Schaefer |