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GuitarristA con A | | María Donaire. 21.02.11 | | Se llama Belén Novelli, es de Perpignan y lleva afincada en Valencia unos años con su familia. Tiene 15 años. Es rubia, con pelo corto, delgada, esconde tras el flequillo una mirada casi tímida y ha sido la primera mujer que ha participado en el Concurso de Guitarra que cada año organiza la Peña Flamenca “Torre del Cante” de nuestro municipio y que este año celebra su XII edición. Este hecho, que no llama la atención en el Concurso de Cante, no debe pasar desapercibido y, por ello, escribo este artículo para no silenciar el paso que ella ha sido capaz de dar en nuestra peña. Un paso que no es sólo físico sino que sienta el primer precedente y que, por ello, es historia. Ella se ha convertido, sin saberlo, en la persona que simboliza en nuestra peña la participación de la mujer a un ámbito que hasta hace poco ha sido desempeñado por varones: el toque de guitarra. A lo largo de la historia del flamenco podemos encontrar magníficas intérpretes en el cante y en el baile no así en el toque. Pero últimos años también podemos escuchar mujeres al toque, mujeres dedicadas de forma profesional y ya no sólo a nivel de afición.
| Para los aficionados que conformamos la Peña Flamenca “Torre del Cante” en general y para mí en particular fue un hecho que no pasó desapercibido y se escucharon numerosos comentarios de aprobación y de reconocimiento cuando la presentaron y cuando subió al escenario. La que escribe esto no es una gran entendida de guitarra pero sí pude reconocer en la actuación de Belén, con un silencio sepulcral de fondo de un público entregado, algunas falsetas por bulerías de mi admiradísimo Diego el del Gastor, posiblemente el mejor guitarrista que ha dado Málaga a la historia. Para su actuación en el escenario interpretó las obligadas malagueñas que el concurso exige, unas bulerías y una soleá. En su toque se acordó de Sabicas, del Niño Ricardo, de Montoya, de Diego el del Gastor y de Paco de Lucía, por el que siente una gran admiración. Llama la atención que una persona tan joven pueda conocer a tales intérpretes, además de la soltura con la que lo hizo y el gusto exquisito en escoger las falsetas. Con su paso por la peña dejó claro que el flamenco no entiende de edad, de sexo o de nacionalidad y algo que va mucho más allá y que ella ha sido la encargada de demostrar en la guitarra: es un reflejo de los cambios en una sociedad que da pasos en busca de la igualdad entre mujeres y hombres. Como ocurre en muchos casos, la afición le viene de un familiar, en este caso, de su padre. Desde hace tiempo que él escucha a guitarristas y cantaores flamencos y la niña ha sucumbido a los encantos de tal música dedicándose, en este caso, al toque, sin maestros que la instruyan sirviéndose tan sólo de su oído y su capacidad de captar la música en las cuerdas de la sonanta. Si echamos la vista atrás podemos observar que de este concurso han salido guitarristas que hoy están consagrados como grandes figuras: Paco Javier Jimeno, José Juan Pantoja o Antonio Soto, y más recientemente Martín Fayos Limón son prueba de ello. Todos tienen relevancia a nivel nacional en el panorama del flamenco, y hablar a nivel nacional de flamenco es dar por supuesto que lo son a nivel internacional. Después de su actuación, serena y contundente en las notas, me dirigí a ella para transmitirle mi admiración y para comunicarle que me gustaría hablar con ella tras la conclusión del concurso. Esperó pacientemente hasta que terminaron los cantaores del Concurso de Cante y, ya al final de la noche pude cruzar, con ella y con sus familiares que se mostraban orgullosos de la afición de su hija, algunas palabras que me hicieron conocerla algo más. Vi a una muchacha joven y amable que tiene claro que se quiere dedicar a la guitarra, conoce bien a los grandes maestros y siente debilidad por Paco de Lucía. Como anécdota me gustaría reflejar la afición de una mujer por la guitarra allá por los albores del siglo XX y, ya que escribo este artículo que hace referencia a la mujer y la guitarra, no me gustaría dejar pasar. Mi bisabuela Ana Vega, que nació en 1900 tocaba la guitarra a sus 10 años. Una guitarra que fue el regalo que le hizo su padre para los reyes y que la conservó durante toda su vida, enseñándoles años más tarde a sus hijos el amor por el flamenco e interpretando, a modo de aficionada, melodías con la sonanta que incluso sus nietos guardan en su memoria. Para nada entraba en los cánones de la sociedad de la época ¿cuándo se había visto una mujer tocando la guitarra? Que cantara ya era un atrevimiento pero tocando la guitarra… Muchos lo considerarían una osadía en aquellos años, hace ahora un siglo, pero eran los gustos de ella y ella no entendía de roles de género ni cosas de esas. Siempre hizo lo que quiso. Me vale su recuerdo para entender que no existen categorías que sean exclusivas para hombres o para mujeres simplemente por el hecho de nacer hombre o mujer. Dejando a un lado el comentario sentimental que también es histórico y que bien viene a cuento con lo que hoy escribo, dejo claro que este artículo está dirigido a Belén Novelli que ha sido la primera mujer que se ha presentado al Concurso de Guitarra “Mirando a la Torre” y que ha sentado un precedente del que todos nos alegramos en la peña flamenca. Como me gusta que quede patente hago este escrito y lo publico para que podamos entender un poco más el simbolismo de lo acaecido el pasado sábado día 19 de febrero de 2011 en el Concurso de Guitarra “Mirando a la Torre”. Desde aquí te deseo que te vaya bien en esa andadura musical en la que aún tienes mucho que decir. Enhorabuena. |
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