La dosis tiene una importancia en sí misma, que nos define y contrarresta la dolencia. Y en otros casos, dejará que estimule al individuo para que su propio organismo luche y alcance sanar. He insistido mucho en la importancia de las dosis, a mi modo de entender. Las dosis a otorgar de cada preparado, es algo muy personal, de nuestra experiencia profesional y debiendo tener presente las características de la persona a tratar. |
No quiero, de todas formas, dejar pasar la ocasión de señalar que en muchas monografías de plantas, nos encontramos con que a una planta se le otorga diferentes acciones. Estas acciones, en parte, dependerán a quien se la recomendemos, debiendo tener en cuenta el terreno a tratar y temperamento. Justo es que una planta que puede actuar sobre el hígado, favoreciendo un vertido de la bilis (hablamos de un colerético), cuando recomendamos megadosis, puede llegar a producir una diarrea e incluso una parcial ausencia de bilis.
Todo lo comentado debemos valorarlo, pero siempre sabiendo lo que estamos haciendo y sabiendo valorar la respuesta que hemos querido provocar. En términos generales, mi experiencia de repercusión en largos tratamientos, es que si bien todo preparado puede realizar el mismo efecto, independientemente a la dosis que se utilice, nos encontramos que: - Las dosis bajas, son normalizadoras. - Las dosis medias, estimulan funciones. - Las dosis elevadas, estimulan por intoxicación.
Dr. Francisco Gámez Para más información: drgamez@telefonica.net
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