¡Cuanto ha cambiado mi pueblo! Esta frase que muchos alhaurinos, lo sean de nacimiento o de adopción, hemos pronunciado mayoritariamente con un claro sentido positivo, describe simplemente el sentimiento de orgullo, admiración, etc. que tenemos hacia nuestro pueblo por (simplificando mucho) lo bien que lo vemos y/o nos sentimos en él. Sin embargo, el paso del tiempo, las obras, el aumento casi exponencial de la población, y otros incontables motivos han ocasionado que ciertas partes, costumbres y, en fin, señas de identidad de nuestro pueblo hayan cambiado radicalmente o desaparecido. Sólo hay que recordar cómo estaba antes la zona de la plaza de San Sebastián (para muchos simplemente la plaza) con aquellos aparcamientos en el centro, “el cuartelillo” de la benemérita, y la fuente, a la que gente desde Málaga acudía a por agua. O la antigua plaza de la iglesia con tantos árboles y la fuente que tenía… o el inmenso limonar que había en la avenida Reyes Católicos. Incluso si nos remontamos más, el famoso periodo del punto industrial y posterior desaparición. Todo cambia. |
Ahora permitan que les formule una pregunta : ¿por qué y para qué tantos cambios? Puede que no sea sencillo contestar, ¿verdad?
En mi modesta opinión, simplemente porque el mismo pueblo, lo ha “pedido y/o sufrido”, pero es el precio que hay que pagar para “progresar” y dar a la población lo que pide, prepararse para lo que pedirá y aprovechar las circunstancias de cualquier tipo para avanzar.
Creo que es evidente que el motor de Alhaurín es su población (que ojalá siga creciendo ordenadamente y de manera sostenible en la medida de lo posible), gracias a la cual cada año el Ayuntamiento puede, de múltiples formas, recaudar más pero... ¿creen ustedes que la población de Alhaurín seguirá creciendo en un pueblo cuya panorámica desde Málaga, Campanillas, etc, está dominada por la “preciosa” vista de la cantera con una corona de polvo? (uno y el pueblo quedan “de lujo” cuando dice: ves aquello?, allí vivo yo). Un pueblo que cuando llueve ir hacia Málaga se convierte en una pequeña París–Dakar con sus piedras, tierra, polvo y barro en la carretera con el grave peligro correspondiente. Un pueblo en el que muchos tienen el parabrisas y/o el capó delantero de sus coches o el frontal de la moto o el casco, o la visera del casco…, con daños por impacto de pequeñas (y no tan pequeñas) piedras despedidas por los camiones, con el gasto en tiempo y dinero que conlleva repararlo. Un pueblo en el que circulando a ciertas horas no sabes si estás en un polígono, en una obra o dentro de la propia cantera. Un pueblo inadecuado para personas con enfermedades pulmonares, seguro que conocéis o habéis oído hablar de casos de personas que no pueden residir aquí o se han tenido que ir por el bien de su salud, lo que se hace especialmente penoso y lamentable cuando los protagonistas son niños. Un pueblo cuyo suministro de agua potable comienza en los pozos que captan el agua de los acuíferos que se crean al recoger, los montes de la sierra, el agua como si de esponjas se trataran, “esponjas” que se ven salir día a día de nuestro pueblo en camiones con lo que eso conlleva... En fin, tantas y tantas cosas que afectan negativamente al pueblo… aunque sea por dinero.
¿Han pensado que se puede estar destruyendo la gallina de los huevos de oro? ¿Recuerdan o han visto fotos del pueblo cuando, por ejemplo, Arroyo Blanquillo era una calle de tierra polvorienta?¿Cuando no había depuradora de aguas residuales?...
Nuestro motor es el propio crecimiento que nos produce a su vez enriquecimiento. Todos sabemos que vivimos en una sociedad muy competitiva pero, ¿han pensado cuál es el competidor de Alhaurín de la Torre?... La zona de la Cala y Rincón de la Victoria que crecen a un ritmo similar al nuestro.
Si una persona o familia se planteara si vivir en un sitio u otro, teniendo en cuenta que en los dos pueblos se pueden encontrar viviendas de similares características, seria lógico pensar en una lista de pros y contras. ¿Cómo caería en esa lista el tema de las canteras?
Miren, yo no me considero ni pro-canteras, ni anti-canteras, ni del PP, ni de IU ni nada de eso. Yo simplemente quiero que mi pueblo siga en el buen camino y no se salga de la “verea” a ver si luego no va a poder enderezarse. Que si cerró el punto y el pueblo no se hundió, menos lo hará ahora si se cierran las canteras sobre todo si tenemos en cuenta la relación trabajadores/población en cada uno de los casos. Que lo piensen, que necesitamos población y dinero, no que se destruya la sierra, que un negocio sea el que sea se puede cambiar por otro, pero… ¿quién nos va a poner otra sierra?
ÉRASE UNA VEZ ALHAURÍN DE LA TORRE ¿ya que ahora qué es, adonde va, incluso de quién es? ¿Deberíamos llamarlo Alhaurín de Villanova ? Por el poder de este señor que “puede” con sentencias del Supremo o Alhaurín de la Cantera por los mismos motivos. ¿Es Alhaurín de su gente? Creo que cada día menos.
Sólo me queda saludarles, felicitar a Alhaurín.com por su labor y agradecer esta oportunidad para expresar libremente mis pensamientos. |