Desde que, por suerte, tenemos democracia en este país, algunos personajes no han asumido que el autoritarismo y el miedo forma parte del pasado oscuro de un país que sufrió durante años las embestidas del fascismo más cruel. Vengo repitiendo por activa y por pasiva el mal perder que tiene nuestra gloriosa derecha en España. Piensan que son herederos por imperativo legal o "por la gracia de Dios" de todo lo que les rodea. La difamación, insulto y acusación son sus mecanismos de defensa ante el adversario. Da igual que exista la justicia porque mentes retorcidas y rancias hacen juicios de valor sin mostrar o demostrar prueba alguna. Los tiempos del miedo ya pasaron. |
Los ciudadanos de a pié pueden caminar con la cabeza alta y mirando al frente y no agachar la cabeza cuando te cruzas un personaje de estas características. Esta mañana lo sucedido en el pleno de nuestro ayuntamiento, es más de lo mismo. El gobierno local ha censu rado una vez más la voz de un político por no compartir sus ideas y que representa a nuestro pueblo. Todos nos representa, ¿cierto? Una vez más se quiere silenciar la opinión del pueblo e intentar ridiculizar cualquier aportación positiva. Tan sólo es el estado de nervios permanente que rodean las filas populares. Tan sólo es el miedo existente por el temor a perder el gobierno consistorial. Muchos piensan que están en el trono por aclamación divina y les cuesta creer que algún día serán despojados del poder.
Durante años los ediles de la oposición llevan soportando insultos y expulsiones en los plenos. Lo ocurrido esta mañana con la expulsión de Patricia Alba es parte de lo que tenemos que ver en los siguientes meses hasta el día de las elecciones municipales. Es increible y admirable que una chica de 30 años traiga en jaque al gobierno local. Estan sólo la poca preparación y profesionalidad de un gobierno decadente y anclado que cree que gobernará por los siglos de los siglos. Es tan sólo que tenemos nuestro ayuntamiento en manos de personas que no saben lo que hacen y que piensan que la casa consistorial es su propio coto de caza. Estan sólo que una chica de 30 años, abogada de profesión y por nombre Patricia, los deja en evidencia cada vez que hay un pleno y que conoce mejor que ellos las exigencias, demandas e inquietudes de un pueblo que ha sido infravalorado por su propio gobierno. Ellos saben muy bién el potencial político de Patricia y evidentemente la quieren anular. Hoy ha sido expulsada de un pleno, una vez más censurarla. ¿Qué veremos mañana? Por suerte estamos en democracia, si no, estoy seguro que mi amiga y compañera de partido hubiera probado a estas alturas el sabor del aceite de ricino. |