Su cáliz esta cubierto por una especie de sayo, que tras de su floración, forma una vesícula que envuelve al fruto que es de una forma esférica de hasta 2 cm. de diámetro y que al llegar a su maduréz toma el color rosa a rojo, este fruto es una baya que se trata de una especie cultivable que es frecuente verlas en lugares de jardinería o en algún rinconcito en los huertos ya que no es muy frecuente su comercialización, siendo muy normal encontrarlas creciendo lejos de sus lugar de donde creció la planta madre debido a que sus semillas son llevadas por los pájaros.
Para uso medicinal se recolectan los frutos maduros que se extraen de su protector vesicular y puesta a secar en lugares asombrados y con buena ventilación, en el momento de su recolección presentan un sabor levemente amargo pero muy agradable en su degustación.
Contienen unas sustancias amargas, denominadas fisalina, alcaloides, pigmento orgánico y abundante vitamina C., estas sustancias ayudan a la eliminación del ácido úrico, por lo que el alquequenje es empleado en su uso de afecciones renales y sistemas urinarios, gotas y reumatismos.
Se utiliza en forma de infusiones, preparada a razón de unos 15 a 25 gramos de frutos maduros para dos tazas de agua de las que se pueden tomar dos o tres veces al día y además los frutos bien maduros y separados de sus protectores, se pueden consumir directos o mezclados con ensaladas siempre que se haga con moderación por que son muy buenos para la salud en general, el uso sin control puede acarrear consecuencias de adición, debido a sus alcaloides naturales.
La fruta del alquequenje es muy apreciado por sus vitaminas y en invierno, si se conservan dentro del cáliz seco mantienen todas sus propiedades y aromas como si se encontraran, recién cogidos de las plantas. Si algún día encuentra estas frutas antes de consumir en cantidad, consulte con persona experta en a materia que nos ocupa. Gracia por su visita, les salda atentamente.- Francisco Solano Ríos. |